Anunciaron la mudanza de la cárcel de Devoto en Buenos Aires

Este lunes, el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta y el ministro de Justicia de la Nación Germán Garavano, anunciaron el cierre de la cárcel de Devoto.

Este es el único establecimiento penitenciario que se encuentra activo dentro de la Ciudad de Buenos Aires. Detallaron que a los detenidos los trasladarán al complejo de Marcos Paz, en la provincia de Buenos Aires.

Esta cárcel se construyó sobre un terreno donado por Antonio Devoto, y su inauguración fue en el 1927. Principalmente era dependiente de la Policía, que recluía a penados por  vagancia o ebriedad. Posteriormente, comenzó a alojar procesados. Y, finalmente pasó a depender del Servicio Penitenciario Federal en el año 1957.

Desde ese momento, se convirtió en un problema, pues es un lugar amurallado y de máxima seguridad, delimitado por las calles Desaguadero, Pedro Lozano, Bermúdez y Nogoyá.

Es por ello que  los vecinos de la zona denunciaron reclamos desde hace tiempo, a fin de que la cierren y la reubiquen. Según a estimaciones de inmobiliarias del sitio, los apartamentos que están cerca del penal, restan a su valor en al menos un 30%. Por tal motivo, durante décadas, el gobierno nacional y porteño inició proyectos para tratar de avanzar en el traslado de la cárcel.

El 65% del terreno se utilizará para la creación de espacios públicos

Mediante  una reunión de gabinete, transmitida a través de la web, Rodríguez Larreta confirmó que próximamente se realizarían modificaciones a ésta cárcel. Dicho  anuncio ha cobrado fuerza durante estos días.

Los terrenos federales donde se encuentra la cárcel tienen una superficie de 46.380 metros cuadrados. Según declaraciones del Gobierno porteño, el 65% del terreno liberado se utilizará para la creación de espacios públicos. Mientras que el 35% restante lo usarán para la construcción de viviendas.

Cabe destacar que estas exigencias de los vecinos del sector, son totalmente justificables. Ya que vivir tan cerca de una cárcel, es tener que sobrevivir con los gritos de los presos, las visitas reglamentarias de los familiares, batucadas y hasta detonaciones de disparos.

Así como también podrían ser nuevamente testigos de hechos fuertes y contundentes. Como lo fue la masacre del Pabellón Séptimo en 1978, en donde murieron más de 65 presos asfixiados, quemados y baleados.

Geraldine Peña

Geraldine Peña

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