Argentina: Repercusiones de la movilización del 21-F

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Buenos Aires.- En esta semana habrá una reunión, donde estarán los ‘gordos’ e ‘independientes’, para definir su futuro dentro de la CGT. Lo mismo harán la Corriente Federal y los gremios de energía. El miércoles pasado, sindicatos opositores, encabezados por el dirigente camionero, Hugo Moyano, efectuaron una multitudinaria movilización contra las políticas económicas que está llevando el Gobierno Nacional.

A raíz de esa manifestación, “los gordos” “los independientes” se reunirán para definir su futuro dentro de la Confederación General del Trabajo (CGT). 

La marcha habría acelerado el proceso de una “posible reunificación” del movimiento obrero, e indicaría que ese proceso de ‘unidad’ comenzaría el próximo 7 de marzo, cuando se lleve adelante la cumbre sindical.

El grupo de “los gordos”, liderado por uno de los conductores de la CGT, y titular del gremio de Sanidad, Héctor Daer, no participó de esta marcha, los mismo ocurrió con el grupo de “los independientes”, dirigido por el líder de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA).

La ausencia de “los gordos” “los independientes” dejó un tendal de repercusiones, especulaciones y rumores varios. El triunvirato de la central obrera ya se diluyó, pero ahora hagamos un poco de memoria y recordemos como se formó ese triunviro cegetista.

Se conformó con buena parte de la pata moyanista, ya que fueron aportados 50 gremios, Antonio Caló, líder de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) aportó 70 sindicatos, mientras que Luis Barrionuevo, líder de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina aportó casi 20 gremios, ese número no significa demasiado, pero se vuelve importante, a raíz de la actividad gremial que están llevando adelante.

Hablemos por ejemplo de una docena de gremios; en caso de que ellos no se pongan de acuerdo en emprender una huelga general (como pasa con el gremio del transporte) la huelga se va diluyendo, pero este puñado de gremios sirve para estar dentro del Consejo Directivo de la central obrera, donde un líder puede aglutinar a cientos de afiliados, pero en la mesa del Consejo sólo representaría un voto.

Hay charlas, posibles alianzas, pero lo importante es agrupar a la mayor cantidad de congresales como sea posible, tanto de “los gordos”, como así de “los independientes”, todos buscan sentarse en el sillón de la CGT.

En el caso del líder del gremio de Comercio, Armando Cavalieri, que hasta ahora estaría logrando un número considerable de sindicatos que lo apoyan, lo que asustaría a otro gremio más pequeño, por consiguiente tener a Cavalieri de aliado implicaría un respaldo significativo en la central obrera.

De esta forma ni “gordos”, ni “independientes” se quedarán callados, sino que diagramarán una estrategia para estar sentados en ese sillón tan anhelado por muchos dirigentes sindicales.

Todos hablan de la “oxigenación” de la central obrera, pero también lo que se busca es que esa CGT tenga fuerza en la calle, pero que a su vez también sirva para ponerle un alto a las políticas de ajuste que esta llevando adelante este Gobierno, de esta forma la CGT tendrá la tarea de elaborar proyectos de ley, políticas de Estado, crear un banco de desarrollo regional, y estar más activo en el Consejo del Salario, donde se establecer el Salario Mínimo Vital y Móvil.

Esto no es para nada nuevo, sino que viene desde hace mucho tiempo, más precisamente en las últimas décadas, cuando estas misma se elaboraron para contrarrestar las políticas neoliberales de los años 90′.

En ese ámbito, ya surgieron varias conversaciones como en el Movimiento de Acción Sindical Argentino (Masa), liderado por el titular del gremio de Peones de Taxis, Omar Viviani, la Corriente Federal de los Trabajadores (CFT), encabezado por el líder de La Bancaria, Sergio Palazzo, y las 62 organizaciones encabezado por Ramón Ayala, líder de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), y lo mismo sucede con la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), que por ahora tienen serías diferencias dentro de la Confederación, respecto a las autoridades de la CGT, por ahora no se desató una crisis, pero todos tienen una visión distinta de la conducción cegetista.