Asesino serial vuelve a las calles en Uruguay

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Montevideo.- El asesino que acabó con la vida de tres jóvenes uruguayas, fue liberado luego de permanecer 30 años en prisión

Tras cumplir la máxima condena que impone el estado uruguayo por el delito de asesinato, Pablo Goncálvez, quien ahora cuenta con 53 años de edad, se le concedió la plena libertad, lo que ha causado un sinfín de comentarios y reacciones de todo tipo, en la población uruguaya.

La liberación del homicida de tres jóvenes, entre las que figuran, Gabriela Castro Pena, Ana Luisa Miller Sichero, y María Victoria Williams ha causado gran polémica y los ciudadanos se preguntan si la decisión de conceder libertad plena al asesino, fue la correcta, pues entre las dudas está la recuperación mental de Goncálvez.

Los crímenes fueron efectuados en una privilegiada zona de Montevideo, entre el año 1991 y 1993, sus víctimas fueron tres desafortunadas jóvenes de 15, 26 y 22 años de edad, pese a los esfuerzos de los cuerpos policiales, fue difícil hallar al culpable, pero luego de una exhaustiva búsqueda e investigación, dieron con Pablo, los crímenes se relacionaban entre sí por el lugar y la firma del asesino.

Pese que solo se le logró responsabilizar de uno de los asesinatos, Goncálvez admitió haber ultimado también a las otras dos victimas, en ese momento sus allegados no podían salir del asombro que produjo dicha confesión. Pablo Goncálvez era un estudiante universitario, su padre era un reconocido diplomático en varias naciones latinoamericanas y vivían en una lujosa zona de Carrasco. Todos sus conocidos afirmaban que era un joven callado y tranquilo, cuya formación estuvo llena de valores.

La ley le otorgó libertad plena debido a su buen comportamiento y a los múltiples estudios que realizó estando privado de libertad, entre los que figuran, informática, derecho, ciencias de la economía, entre otros más, también influyó que mientras su condena, el joven formalizó un matrimonio y se hizo padre de una niña, esto añadido a el dominio propio que manifestó en las salidas temporales que le permitían en prisión.

Germán Allen, abogado, criminólogo y penalista, comentó que es irracional dar por sentado que en su libertad, el asesino cometerá más crímenes de este o más tipos.




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