viernes, octubre 22, 2021
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Atlético Nacional agónicamente pasó a semifinales

Medellín.- El elenco colombiano hizo un partido brillante y ganó un partido para la historia. En el último minuto Berrío le dio el gol clave que lo clasificó entre los cuatro mejores. Ahora, San Pablo.

Con justicia dio un paso  que lo acerca a la gloria. La Copa Libertadores escribió otra página llena emoción y sin lugar a dudas ésta es una de ellas. El verdolaga levantó una serie que parecía perdida y con el suspiro final venció a un enorme Rosario Central que soportó hasta lo que pudo.  Sostener el plantel y el nivel de juego será fundamental para seguir siendo el mejor equipo americano del momento,  y poder alcanzar la final.

Cuando Marco Ruben convirtió el penal con autoridad, todo indicaba que muchos finales posibles no había. Pese a ser sumamente superior por muchos fragmentos en el encuentro de ida, y ahora en el de vuelta, pequeños lapsos le jugaron una mala pesada y tenía que anotar tres goles. Pero nadie contaba con la convicción de este equipo, que no solo juega bien, sino que supera los obstáculos que se le presentan.

“De pie, caímos ante el mejor”, posiblemente sea una frase del Chacho en el vestuario. Es que fue demasiado lo que hicieron los 11 de Reinaldo Rueda para conseguir el objetivo.  Una espectacular alineación rosarina se vio doblegada ante el presing, intensidad y verticalidad que propuso su rival.

Por instantes  estuvo muy cerca, en otros minutos, lejos. Atlético Nacional con la clara desventaja en el marcador, aunque tenía un volumen de juego impresionante, le costaba encontrar aproximaciones netas. No obstante, en el epílogo del primer tiempo -segundos antes había ingresado desde el banco- Berrío encontró la pelota y desbordó, por detrás entró Mac Torres y volvió la vida al Atanasio Girardot.

Un gol, sin dudas, fundamental desde lo psicológico. Es cierto, el marcador estaba lejos, pero las expectativas para el segundo tiempo eran demasiadas.

Tan fue así, que apenas comenzó el complemento, llegó el segundo gol. Después de intentar con un pase frontal, pifió Donatti, y en plena área Moreno se la cedió a Guerra, que con una defensa descompensada por el error inesperado, definió con completa libertad frente a la salida del uruguayo Sosa.

En ese escenario, la situación no se modificó demasiado. Los colombianos tenían la pelota con mucha tranquilidad, teniendo un mediocampo muy ancho, hacía circular la pelota con velocidad, tenían un estilo vertiginoso, y se lo hacían notar a los de Arroyito, que al achicar demasiado los espacios, quedaban muy lejos de la valla custodiada por Armani.

Coudet tardó demasiado por los cambios, con un adversario muy jugado, optó por reforzar el doble cinco y salió Montoya de la cancha (según indica el entrenador en conferencia, estaba lesionado). De esta manera, distó de solucionar los problemas, el doble nueve siguió estando muy lejos del resto del equipo, no sirvió en la recuperación y mucho menos pudo aportar contragolpe.

En el final, Atlético Nacional, muy cansado, siguió yendo para buscar el tercero, sin embargo, cada vez dolían menos los golpes. Central tuvo halló pequeños espacios para sacar la boca y respirar, pero eran demasiado pequeños.

En el epílogo, Marco Ruben y Cervi tuvieron el pasaje a semifinales, pero Dios había elegido un camino distinto para la obra. Restaban 60 segundos cuando cambió todo.  Ibarguen trasladó el esférico sobre el sector izquierdo del área, y la llevó hasta el final de la cancha. Con pierna izquierda la metió al corazón y Henriquez se la bajó a Berrío que prácticamente debajo del arco la empujó.

Ese gol probablemente sea uno de los más recordados de esta Copa en mucho tiempo, el tiempo lo dirá. Por lo pronto Atlético Nacional obtuvo una victoria de campeón, de esas que te hacen un poco más fuerte, de esas que marcan algo.

Triunfo de oro de un elenco que tendrá que demostrar que no solo tiene jerarquía, sino que tiene lo necesario para subir al pedestal y alzarse con lo más preciado del continente, la Copa Libertadores.

Síntesis 

Atlético Nacional (3): Franco Armani; Felipe Aguilar, Alexis Henríquez, Davinson Sánchez; Daniel Bocanegra, Alexander Mejía, Sebastián Pérez, Faryd Díaz; Alejandro Guerra; Torres, Moreno y Jonathan Copete. DT: Reinaldo Rueda.

Rosario Central (1): Sebastián Sosa; Víctor Salazar, Esteban Burgos, Alejandro Donatti y Pablo Alvarez; Walter Montoya, Damián Musto y José Luis Fernández; Franco Cervi; Germán Herrera y Marco Ruben. DT: Eduardo Coudet.

Global: Atlético Nacional 3-2 Rosario Central

Goles: 46′ PT Macnelly Torres, 5′ ST Alejandro Guerra y 48′ ST Orlando Berrío (AN) / 7′ PT Marco Ruben (RC)

Incidencias: 50′ ST Expulsado Orlando Berrío (AN) / 45′ ST Expulsados Esteban Burgos, 50′ ST Expulsado Damián Musto y 53′ ST Expulsado Giovani Lo Celso (RC)

Árbitro: Daniel Fedorczuk (Uruguay)

Estadio: Atanasio Girardot (Medellín)

En semifinales, San Pablo

Atlético Nacional no la tiene nada fácil. El conjunto colombiano tendrá que verse las caras ante nada más y nada menos que San Pablo, el único elenco brasileño que sigue en pie dentro de la competencia. Cabe recordar que los de Bauza llegaron a esta instancia luego de vencer a Atlético Mineiro y al Toluca.

La ida será en el Morumbi, mientras que el partido definitorio en Medellín.

Coudet, y 18 meses soñados: ¿será el fin?

Hace pocos años tocó fondo. Luego, su estadía en la primera división estaba reinada por la mediocridad, hasta que llegó Eduardo Coudet. Desde la asunción del Chacho su Rosario Central adquirió respeto. A lo largo de este tiempo peleó un torneo, disputó una final de Copa Argentina, y en un marco de doble competencia, puso a Central en una parte final de la Copa Libertadores.

Con demasiado poco se queda una institución que hizo todo para lograr un título. ¿Se quedará? A priori la respuesta es no, pero no es definitivo.

El escándalo, que sea secundario

Una vergüenza, está fuera de discusión. Tras conseguir el tercer gol Berrío provocó a Sebastián Sosa y se desató una situación desafortunada, que incluso pudo ser peor. Una acción que merece sanción. Que no quede impune, pero que tampoco opaque el deporte.

 

 

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