Los biocombustibles son utilizados como componente de corte para el resto de los combustibles (las naftas lo tienen en un 12 por ciento mientras que el diésel tiene un 10 por ciento) y el insumo principal con que es elaborado es el aceite de soja.

En este sentido, los recientes anuncios sobre la vuelta de los derechos de exportación de granos le pegaron de lleno a ese insumo.

La resolución de la Secretaría de Energía, liderada por Javier Iguacel, que anuncia el nuevo valor para la adquisición de la tonelada de biocombustible, dice que la medida se debe a “las recientes alteraciones cambiarias, sumadas al impacto que tuvieron para los precios del aceite de soja los cambios introducidos por el Decreto N° 798 del 3 de septiembre de 2018 en los derechos de exportación del citado insumo”.

Consideraciones sobre el biodiesel argentino

Los incrementos previstos para este año eran los tres que establece la modificada Ley de Hidrocarburos previstos para junio, septiembre y diciembre.

Sin embargo ya suman nueve en lo que va del año, y la suba del biocombustible confirmada este lunes es la antesala del décimo aumento.

Los estacioneros habían advertido sobre un nuevo incremento de las naftas y el gasoil debido a que el sector aún está buscando “el punto de equilibrio” de sus valores tras las sucesivas disparadas del dólar, a pesar de que los precios debieran fluctuar según la cotización internacional del barril del petróleo.

De igual forma, Gabriel Bornoroni, vocero de la Confederación de Entidades de Comercio de Hidrocarburos y Afines (Cecha), sostuvo que “al gasoil le faltaría aumentar el 17 por ciento, aproximadamente” y, en declaraciones a radio La Red, estimó que “esto podría afectar el valor del biodiesel argentino”.

Esta suba representa otra reprecusión de los fuertes moviimientos económicos que han acontesido en Argentina recientemente.