Brasil y los “carnavales de la crisis”

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Brasil.- Para los brasileños el carnaval es el mejor momento para “soltarse” y “liberar los demonios”. Este año no será una excepción, aunque Río de Janeiro celebra “la mayor fiesta del mundo” con una fuerte crisis que ha impactado también en las ventas.

Los empresarios estiman que los carnavales de este año movilizarán al menos unos 2.400 millones de reales (unos 770 millones de dólares), cerca de un 6 % menos que el pasado año y la peor recaudación de los últimos tres años, según cifras oficiales.

Esta importante manifestación cultural brasilera es la temporada fuerte para las tiendas de venta de disfraces y artículos de fiesta, que, como otros sectores, que sin embargo, han sufrido el impacto de la recesión que sacude a Brasil y de la severa crisis de Río de Janeiro, que declaró el estado de “calamidad financiera” en junio pasado y no ha logrado revertir la situación.

Del mismo modo, se estimó que miles de funcionarios del estado de Río han visto congelados o reducidos sus salarios; la administración ha fraccionado y retrasado los pagos; más de 11.000 comercios han cerrado en el último año y decenas de miles de trabajadores se han quedado sin empleo.

“Con la crisis, el brasileño está más consciente, dejamos de comprar para nosotros pero para nuestros hijos siempre damos un poco más”, apunta Jacqueline Veiga, trabajadora en una de las tiendas de ventas de fantasía, donde, admite, los ingresos han caído un tercio en los últimos meses.

Los jóvenes consideran que la crisis no es obstáculo para cumplir con el carnaval y se disponen a gastar unos 700 reales (225 dólares) cada uno en tres disfraces, porque “vamos a estar un mes de fiesta”.

En uno de los probadores de la tienda, Marina, una joven argentina, se prueba un atrevido disfraz cargado de pedrería de colores y un inmenso tocado de plumas en la cabeza. “Me encanta lo que hacen en el carnaval de Río y quiero llevarlo a Argentina. Allí no tienen estas cosas. Prefiero este disfraz a otros porque el carnaval es calor y me gusta más la imagen de la mujer brasileña, con sus plumas, es como tribal, indígena”, explica.




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