Cambiemos y su democracia de “un voto”

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Lo dijo el diputado Amadeo ayer, para quienes forman parte del gobierno –la primera minoría- la democracia es tener “un voto más” que el otro.  Para ello, se puede apelar a todo tipo de maniobras que dudosamente puedan ser llamadas democráticas. Para el caso, podemos referirnos a la inclusión de dos diputados que no están en funciones para llegar al quórum. El caso de ayer remite al de marzo de 1992, cuando cinco “diputruchos” se sumaron al Congreso para votar a favor de la venta de Gas del Estado.

Para quienes hoy se creen dueños del gobierno y -por tanto- del Estado, las reformas y ajustes deben llevarse adelante sin importar la opinión del pueblo, ese que ejerce la soberanía en democracia. Porque eso es, en definitiva, la democracia. Una forma de gobierno en la cual el pueblo (los miembros del Estado) son los que definen quién los gobernará siempre en favor de sus derechos y sus necesidades.

La reforma previsional que busca el ajuste contra los jubilados es sólo una más de las medidas que se pretenden impulsar para conseguir los ingresos que antes se buscaban en otros sectores. Mientras tanto, la Confederación General del Trabajo -débil como nunca- se debate sobre las posibles medidas que podría tomar, sin dejar de avisar en conferencia de prensa cuáles son sus decisiones.

La situación de ayer, represiva por demás, exigía más que un repudio generalizado. El Estado, haciendo uso de sus fuerzas represivas, volcó una vez más las armas contra su pueblo (ese que en realidad es garante del Estado, del gobierno y de la soberanía, sobre todo). Se reprimió a manifestantes, a docentes, a diputados, a periodistas y a jubilados. Otra reminiscencia a los tristes años menemistas. ¿Se estará revolcando en su tumba Norma Plá?

La zona de Congreso, ayer, estaba militarizada. Los que estuvimos, pudimos ver el alcance represivo de este gobierno. El Estado, sabemos, monopoliza la violencia legítima de su territorio con el objetivo de garantizar la paz. Como bien advirtieron los diputados de Cambiemos ayer, la democracia debe garantizar la paz. Golpear a todos aquellos que se movilizan, que toman las calles para dar su opinión sobre una reforma que afectará directamente en sus vidas, no tiene que ver con la garantía de paz que debe emanar del Estado.

Un voto más o un voto menos no puede ser lo único que nos devuelve al Estado de derecho. La ingente manifestación de ayer, y la de los últimos días, debe ser escuchada porque es el pueblo mismo, dueño de la soberanía, quien la realiza. Desestimar el reclamo popular impone una mirada ideológica de la realidad de la cual me tengo que declarar en las antípodas.

Para terminar, si la acción republicana es lo que nos hace democráticos. Y ésta sólo es posible a través de la civilizada costumbre democrática de debatir en la legislatura; golpear a los diputados investidos por el pueblo para esta tarea debería ser fuertemente repudiado por quienes defienden los valores de la república. Ayer, algunos, mostraron sus verdaderos dientes.




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