Cayetano estuvo sin suerte en reaparición en México luego de cornada

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La destacada ganadería de  Jaral de Peñas, reconocida por sus bravos encierros en distintas plazas del país, echó a la México ayer un encierro deslucido que llevó el gozo al pozo.

Nada más hubo una muestra de lo que se cría en esa casa y fue el cuarto toro, con el que Arturo Saldívar consiguió una vibrante faena y cortó la única oreja en una tarde larga y muy fría, en la que Cayetano no pudo hacer mucho y Pablo Hermoso de Mendoza, con dos toros de distinta procedencia, no redondeó, al igual que Leo Valadez, quien confirmó alternativa y malogró con su primero una faena interesante al pinchar.

Entre tanto, lo de  Saldívar fue una reivindicación con el público de La México, con el que hace algunas tardes no había mucha comunión. Sin embargo, este domingo consiguió una faena de verdad emocionante porque él puso valor, carácter y variedad, mientras que el toro «Bienvenido» de Jaral de Peñas, la bravura y el trapío.

Cayetano no tuvo suerte en reaparición en México

Un toro un poco bravo  siempre le dará la grandeza a la Fiesta, por ello el público se divirtió con el cuarto, con la variedad en los muletazos del aguascalentense, que lo mismo combinó arrucinas, cambiados por la espalda, que tandas de pases profundos y largos. Eso sí, con algo importante, se los cuajó a un toro que siempre quiso comerse la muleta e imponía con su cornamenta y corpulencia mucho respeto.

La estocada resultó ser entera, sin embargo no surtió efectos rápidos y, por ello, aunque sonó un aviso, el público y el buen criterio de los jueces le concedieron una oreja, que, a la postre fue la única en una tarde que para Cayetano Rivera vale por haber vuelto a torear tras la cornada en Zaragoza, porque con ella reapareció en La México después de ocho años de ausencia y por haber debutado en México como padrino, pues muy poco de su toreo pudo mostrar. Toros deslucidos, y el viento que le molestó mucho, no le permitieron ir más allá.

Lo establecido por Pablo Hermoso de Mendoza tiene varias lecturas. Le dejaron a él todo el peso de la taquilla y la plaza no se ocupó en más de 18.000 localidades. Con su primero, gustó ante un astado noble de Bernaldo de Quirós, recogiendo el aplauso del público, que lo sigue queriendo mucho porque es un profesional, pero que también lo ha visto mucho, prueba de ello es que cuando se equivocó en ahondar el rejón de muerte en su primero le cayeron encima.