¿Cómo hablarle a un hijo con sobrepeso?

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Como padre, resulta corriente inquietarse por la salud de los hijos. Dado que existe una creciente intranquilidad por la obesidad infantil, sería dificultoso no preocuparse si un hijo se encuentra fuera del peso ideal. La interrogación que muchos papás en esa perspectiva se hacen es “¿Debería expresarle algo a mi hijo sobre su peso o no?”.

La investigación recomienda que no debiera hacerse, debido a que hacer acotaciones a un niño sobre su peso –tanto si se trata de una burla, una diatriba o un consejo– puede resultar contraproducente. Más que cargar a cambios saludables, este tipo de advertencias de familiares auxilia a forjar un retrato corporal negativo. Esto puede llevar a que se conquiste peso y se despliegue obesidad y desconciertos alimenticios en la juventud y la adultez.

En lugar de animar las conductas saludables, puede acrecentar el riesgo de comer sin control o de metodologías de control de peso poco sanos, como saltarse comidas, contenerse de comer, vomitar o utilizar píldoras para adelgazar y laxantes. El costo apasionado del estigma del peso resulta estresante y hace viable que se libere una ingesta excesiva de comida como un dispositivo de protección, lo que puede ayudar a ganar peso.

Los efectos subsiguientes de los comentarios sujetados al peso no solo conmueven a los niños con sobrepeso. Cuando los niños de peso intermedio reciben muchas acotaciones sobre el peso, resulta más posible que desarrollen un mal perfil corporal. Por otro lado,  conversar con un hijo sobre alimentación saludable, sin aludir el peso, puede someter el riesgo de conductas poco saludables.

Ser un modelo saludable

Una dieta pobre y la pereza física auxilian a que se gane peso, así como a que se apunten enfermedades crónicas. Los padres son los primordiales modelos para la nutrición y las actividades y numerosas investigaciones proponen que cuando los papás hacen sus convenientes comidas saludables y cambian su prontitud  y actividad, ejercen un impacto favorecedor en los niños más eficaces que la mediación directa.

Un padre asimismo influencia en los nombramientos nutricionales interviniendo en las comidas, prefiriendo qué platos se encuentran aprovechables en casa y sellando el tono de “esto es lo que come nuestra familia”.




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