¿Cómo Venezuela se volvió una fábrica de talento barato?

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Venezuela, un país con graves problemas económicos actuales del que muchos se han marchado o planean hacerlo. Hay quienes ven algo más, y esos son los reclutadores y empresas extranjeras que buscan el “talento barato” de los muy cualificados técnicos y profesionales venezolanos.

La fuerte devaluación y la marcada hiperinflación, además de la crisis y escasez de alimentos, medicinas y productos de primera necesidad, son las principales causas por la que los venezolanos buscan dólares.

De hecho, el optar por ganar en dólares les permite a los trabajadores venezolanos tener un mayor poder adquisitivo de los que ganan en bolívares, y es allí cuando intervienen los reclutadores de talento barato.

En este sentido, el rendimiento de estos profesionales es inversamente proporcional a lo que cuestan. Las empresas pagan mucho menos de lo que cobraría alguien de su perfil y formación en los países desde los que se solicitan sus servicios.

Trabajan muy bien y, en términos comparativos, cuestan muy poco.

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Como “mano de obra china”

Generar ingresos en dólares en Venezuela es lo que muchos codician, puesto que en las actuales circunstancias económicas por las que transita el país demanda ganar en otra moneda que no sea la local, el bolívar soberano.

Tal es el caso de Abraham, un diseñador gráfico, de 32 años de edad, residenciado en el estado Barinas, en Venezuela. Abraham es uno de esos que encaja en el perfil del profesional venezolano que solicitan los clientes extranjeros: pertenece a la generación “milennial”, creativo, capaz de marcar tendencias en Internet y muy trabajador.

Este diseñador gráfico trabaja para una agencia de publicidad con sede en Miami y percibe un ingreso de 400 dólares al mes, una cifra ridícula si se compara con lo que se paga en Estados Unidos.

“La gente usa el talento venezolano porque es bueno y barato. Es como la mano de obra china”, resume Abraham. “Un diseñador que, como yo, sea responsable de un equipo puede estar ganando en Estados Unidos entre 7.000 dólares y 10.000 dólares”, explica.

A él eso no le importa, porque al menos con lo poco que gana es mucho en su país.

“Lo que gano no es mucho, pero con eso en Venezuela sobrevivo bien y puedo ayudar a mis padres, que son docentes jubilados y lo que les paga el Estado es una miseria”, cuenta.

Otras historias sobre el talento barato venezolano

Pero esta historia no es la única. En la actualidad son muchos los profesionales venezolanos que se desempeñan en un trabajo a través del Internet, para generar ingresos con los cuales puedan subsistir en su país.

El argentino Sebastián Siseles, vicepresidente de Freelancer.com, un portal dedicado a mediar entre quienes buscan servicios profesionales y quienes los ofrecen, asegura que en su empresa cuentan con “muchísimos casos de éxito de venezolanos” cuyos servicios son requeridos por clientes extranjeros.

“El nivel educativo de Venezuela siempre fue superlativo dentro de la región y la calidad con la que sus jóvenes salen al mercado laboral es de primer nivel”.

Siseles explica que, mientras tengan conectividad, “los venezolanos pueden estar trabajando para empresas o empleadores en cualquier lugar del mundo”.




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