Confitería del Molino reabrirá sus puertas a 103 años de su inauguración

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Este sábado se cumplen 103 años desde que se inauguró la Confitería del Molino, un flamante edificio creado y construido por el gran Francesco Gianotti, en la esquina de Callao y Rivadavia. Para celebrar este gran aniversario, se volverán a abrir las puertas de la confitería que en 1916 hacia juego con la cúpula del Congreso.

Sin embargo, la apertura solo será por cuatro horas para que se celebre su grato aniversario y para que el público asistente pueda observar cómo marcha la completa restauración del lugar.

No sólo es una oportunidad de ver cómo uno de los espacios más bellos de Buenos Aires está renaciendo, sino que los restauradores de vitrales, metales, maderas y otros materiales estarán trabajando y podrán explicar a las visitas lo que hacen.

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La reapertura de la Confitería del Molino

En ese sentido, este sábado desde las 14 a las 18 horas, con acceso gratuito y por orden de llegada, los visitantes podrán celebrar y presenciar el brillo de los vitrales recuperados, restaurados e iluminados con excelencia, la espléndida lámpara central, el reloj en funcionamiento y algunos de los bronces originales en las columnas de la confitería.

Además de los recorridos guiados por lo que fue la Confitería del Molino, también se ofrecerán actividades especiales por su 103° aniversario. El festejo incluye la muestra Dibujos del Molino y música en vivo con miembros de la Orquesta del Congreso.

La actividad arranca a las catorce horas de este sábado, en la entrada por Rivadavia. El acceso por discapacidad es sobre Callao.

Una joya arquitectónica

El Edificio del Molino, obra arquitectónica del italiano Francisco Gianotti, estuvo cerrado durante más de dos décadas, entre 1997 y 2018, hasta que comenzaron los trabajos de restauración del lugar.

Además de viviendas y salones de fiestas, el inmueble alojó la emblemática Confitería del Molino. Su marca registrada es su cúpula en aguja, de 52 metros de altura, que conserva 1.200 metros cuadrados de vitrales.

En menos de un año de trabajos de restauración, se recuperaron 46 luminarias históricas, la pintura de 1.070 metros cuadrados de superficie, 150 metros cuadrados de estucos, y 33 paños de vitrales.

Además, en el subsuelo se encontraron 15.000 objetos históricos de alto valor patrimonial. Todo un trabajo titánico de restauración que contó con un equipo multidisciplinario de restauradores, historiadores y arqueólogos para reconstruir la historia del lugar a través del rescate de recetas, relatos de su clientela y hasta objetos encontrados.

Muchos de esos objetos serán exhibidos este mismo sábado.




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