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Crisis financiera de Argentina se acentúa entre inflación, subida del dólar y aumentos de tarifas

La preocupación recae en la ciudadanía debido a que la inflación sigue subiendo, y lleva un incremento de 3% en junio con previsión de cierre en 25% a finales de 2018.

Las secuelas de las distorsiones económicas producidas durante el ciclo político del kirchnerismo en Argentina, con los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, generaron una crisis financiera que hoy le pasan factura al país.

Luego de que el Gobierno de Mauricio Macri pactara un acuerdo de rescate por 50.000 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la incertidumbre es lo que prevalece en los argentinos de ahora en adelante.

Si bien el organismo multilateral ya giró el primer tramo del préstamo (unos 15.000 millones de dólares), el Gobierno ya esboza una serie de ajustes fiscales de alto impacto en la economía del país.

Esas medidas comenzaron con el anuncio del ministro de Hacienda y Finanzas, Nicolás Dujovne, sobre un recorte de 20.000 millones de pesos en el gasto público.

Esto implica que el Estado argentino destinará cada vez menos recursos a la inversión social. Su objetivo es erradicar rápidamente las consecuencias económicas, evidenciadas en el alto déficit fiscal, que dejó el excesivo gasto público en el que incurrió la expresidente Cristina Fernández al aplicar una política de subsidios en el sistema de seguridad social y los servicios públicos.

Hoy el Gobierno busca tapar el enorme agujero del déficit fiscal en las cuentas públicas con recursos frescos en dólares, y no en pesos emitidos por un Banco Central que se ha visto afectado por la devaluación de la moneda nacional frente al dólar (más de 28 pesos por divisa).

Asimismo, con el reciente anuncio de la estatal petrolera YPF de aumentar los precios de los combustibles, el Estado comenzará a aumentar las tarifas de servicios públicos como el agua, la electricidad y el gas.

Según analistas, esto ocurrirá en la medida que el Gobierno use menos pesos para financiar subsidios y les reponga con divisas a las compañías proveedoras de esos servicios las exoneraciones que durante años se mantuvieron en sus tarifas.

Sin embargo, la preocupación recae en la ciudadanía debido a que la inflación sigue subiendo, ya se ubica en un incremento de 3% en junio con previsión de cierre en 25% a finales de 2018.

A medida que el dólar cobra preponderancia en el mercado nacional y el peso se devalúa, los precios se indexan al precio de la divisa por los costos de producción e importación de la economía, lo cual exacerba la inflación. Para evitar un colapso en el sistema financiero con una sobreoferta de pesos devaluados, el Gobierno decidió recurrir al FMI para que el organismo le proveyera de recursos ‘frescos’.

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Auxilio por la crisis financiera

Es decir, le pidió al acreedor dólares con los que pueda cerrar el déficit fiscal, financiar la producción, estabilizar el precio de la divisa con el peso, bajar la inflación y pagar su deuda pública interna en Letras del Tesoro (Lebacs) con el Banco Central.

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