De mayor a menor, a nada: Boca 1-1 Central

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El primer tiempo fue emocionante, el segundo se fue diluyendo hasta el aburrimiento. En La Bombonera, Boca perdió una chance clave de seguir a tiro de Estudiantes, que vuelve a estar a siete.

No sólo la previa generó expectativa sino lo que efectivamente expresaron Boca y Rosario Central en los primeros 45 minutos, daban a imaginar un final lleno de fútbol y de goles. Con sendas expulsiones para Teófilo Gutiérrez y Ricardo Centurión en la primera mitad, los espacios se prestaban para los desequilibrios pero los equipos, a medida que corrió el tiempo, fueron perdiendo creatividad y terminaron siendo muy cansinos.

El partido era bien jugado y disputado por ambos hasta que un error garrafal de Dylan Gissi fue bien aprovechado por Darío Benedetto, quien bloqueó un despeje del defensor y definió con clase, pinchándola por arriba de Sebastián Sosa en el mano a mano.

Boca se adelantaba y el estadio explotaba, pero poco duró la alegría: un gran pase de quien es sin dudas el jugador creativo de Central, Giovanni Lo Celso, tomó muy dormidos a algunos defensores que quedaron habilitando a Gutiérrez para que éste anote el empate. Pero el mérito en la definición fue rápidamente embarrado por el propio Teo cuando fue hacia la hinchada y simuló dibujarse la banda de River. En pocos segundos, el colombiano hizo una demostración de lo que es un gran jugador pero una persona violenta (y reincidente en sus actos). Se desató el escándalo, con los jugadores de Boca lléndosele al humo. Centurión le pegó una patada y el árbitro Darío Herrera (que sólo iba a amonestar a Teo pero cambió su decisión al ver la cólera de los locales) expulsó a los dos.

El partido se hizo todavía más vibrante, con ambos equipos queriendo marcar el segundo gol y ahora con más espacios para las ofensivas. Aun así, Boca fue mucho más, pero no tuvo suerte. Insólitamente se encontró tres veces en el travesaño, y en jugadas de todos los colores: un remate de afuera de Carlos Tévez, un córner casi olímpico de Cristian Pavón y un zurdazo de Benedetto dentro del área. Central, por su parte, encontró mucho terreno para hacer fluir su juego de posesión. Si bien no tuvo alguna clara, Herrera (de muy flojo arbitraje) no sancionó un visible penal de Frank Fabra a Paulo Ferrari.

El segundo tiempo tuvo una dinámica muy distinta. Las posesiones fueron tornándose cada vez más lentas e inofensivas. Boca, al comienzo, tuvo algunas aproximaciones que pudieron haber sido mejor concretadas, pero sus problemas fueron dirigiéndose a la generación de juego, a la consecución de profundidad. Y desde el banco no hubo reanime: Guillermo sacó a Pavón por Fernando Zuqui, y a Pablo Pérez por Sebastián Pérez. Dos cambios que quitaban aun más agresividad a un equipo que no estaba siendo punzante.

Si bien Boca tuvo más chances, el empate terminó siendo justo considerando la apatía futbolística del xeneize en el complemento y el penal no sancionado a los rosarinos. El resultado deja al equipo de los mellizos a siete puntos de Estudiantes y con una sensación de vacío antes de la tremenda seguidilla que le espera: San Lorenzo, River y Racing.



19 años. Estudiante de Comunicación Social (UBA). Cubriendo al Club Atlético Boca Juniors.


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