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“Día del maestro”: que no sea sólo una fecha

Los docentes siguen esperando respuestas a reclamos de larga data: salarios dignos, recursos para educación e infraestructura en buen estado.

Estamos transitando un mes muy especial para los docentes y la educación en general. Septiembre es, precisamente, “el mes de la educación”. Además el martes 11 se conmemoró un nuevo “Día del maestro y maestra”, el 17 es el “Día del profesor y profesora” y el 21 el “Día del y la estudiante”.

Sin embargo, lo que en las fechas es motivo de celebración, en la realidad educativa es de preocupación. Esta semana los docentes de la ciudad y la provincia de Buenos Aires decidieron parar 48 horas y movilizarse ante la sordera de los funcionarios. Ya estamos transitando el noveno mes del año y las demandas que se reclaman desde el día 1 de enero no se cumplieron, e incluso se profundizaron.

Educación elitista, un anhelo (no tan) encubierto

Es cierto, vale decir, que las movilizaciones y la concientización que llevan adelante quienes son parte del universo educativo cargan ya muchos años de numerosos pedidos y escasas respuestas. La falta de apoyo, defensa y promoción de la formación pública es un síntoma de cada gobierno que se sucede, en mayor o menor medida.

Esa realidad no desliga de responsabilidades a quienes hoy están encargados de tomar cartas en el asunto. Más aún si no demuestran ningún atisbo de querer mejorar la situación. Para muestra basta un botón (o dos): la idea de que “se cae en la educación pública” (por lo cual el objetivo sería evitarla en lugar de fortalecerla) así como la combinación entre la queja del presidente por las universidades “en todos lados” y la certeza de la gobernadora Vidal de que “nadie que nace en la pobreza llega a la universidad”.

Más represión, menos educación

Las ideologías se demuestran en acciones y decisiones. En este caso son muy certeras. La publicación del último Boletín Oficial, donde literalmente se expresa la reducción de recursos en Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología, Niñez y Adolescencia para transferirlo a Seguridad, es una burla al futuro del país. Mucho se dice sobre que sólo con educación se sale adelante y se progresa; poco se hace para que ese slogan sea una realidad.

Vea también: De ministerios a secretarías: con las prioridades al revés

Menos educación, ciencia, cultura y atención a los grupos sociales más vulnerables para lograr más represión. Cuesta creer que se pueda comunicar algo así tan explícitamente y, más aún, que no provoque una reacción en contra generalizada (sí muy numerosa, pero lejos de comprender al grueso de la sociedad, que se mostró más preocupada cuando Caballero regaló una pelota en el Mundial a un delantero croata).

marcha docente Argentina

Vocación no mata inflación

La falta de inversión en educación se manifiesta en distintas aristas. Los salarios es una de ellas. Es aún hoy, pleno 2018, que muchísimas personas siguen pretendiendo que los docentes trabajen a destajo “por la vocación”, sin importar que tengan que tomar cursos en dos o tres instituciones para llegar con lo justo a fin de mes frente a una inflación que no deja de crecer. ¿Cuántos de nosotros trabajamos por la vocación sin que nos importe tener un ingreso para vivir dignamente?

Los docentes universitarios (casi todos los gremios) cerraron paritarias después de larguísimas negociaciones, no así los de niveles medios. Los funcionarios continúan planteando el salario de quienes cumplen funciones educativas como un gasto, presentando cada mínimo aumento como si de una concesión o un regalo se tratara (mientras a senadores y diputados la billetera no deja de engordarles) y generando una falsa y cínica visión de que “los chicos son rehenes” del capricho docente.

La desidia mata, sin metáforas

Reclamo docentes en Moreno

En cuanto a la infraestructura tampoco hay mucho para festejar, más allá de la fecha que marque el calendario. Los problemas estructurales, la falta de recursos básicos y situaciones de enorme gravedad como pérdidas de gas ya provocaron la muerte de dos personas en Moreno que esta semana no pudieron recibir el saludo de sus seres queridos en su día especial.

Y por si algo faltara, el miércoles último secuestraron a otra docente también en Moreno. A ella, que se dedica a enseñar, le quisieron dejar una enseñanza marcada con punzón, en un acto criminal que cuesta creer que haya sido espontáneo y sin organización. Pero les salió al revés. Quien haya hecho eso y quien lo haya mandado a hacer deben aprender la lección: ya nadie va a callar ni va a dejar de salir a la calle a exigir una vida digna y con derechos. Nunca más.

La educación es una inversión para un país. Fortalece el presente de cada chico y cada chica y brinda herramientas para construir el futuro. Ojalá algún día algún gobierno así lo asuma.

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Matías Hernán Piccoli

Gritando desde el 92. Licenciado en Comunicación Social en UBA. Escribo, hablo y escucho mucho.

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