¿Dónde llega la basura electrónica?

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El Proyecto de transparencia de la basura electrónica de la Basilea Action Network (BAN) cuenta con el apoyo del MIT y se basó en colocar dispositivos de localización GPS dentro de 205 piezas de desechos electrónicos en los EEUU, para saber exactamente dónde acababa cada pieza. El resultado fue sorprendente.

Se eligieron algunas  impresoras, televisores, y pantallas LCD para esconder los chips de seguimiento y todos los desechos electrónicos se depositaron de manera correcta, con el fin de que fueran reciclados con seguridad, sin embargo, una gran parte terminó en basureros electrónicos en el extranjero.

El informe dio a conocer que alrededor del 40% de los residuos electrónicos desechados acabó en sitios muy lejanos, luego de haber pasado por las manos de “supuestas” empresas de reciclado, sin haber sufrido prácticamente modificaciones.

Partiendo desde la base principal que reciclar basura electrónica es un proceso costoso, contaminante y arduo, las empresas han encontrado que es más fácil embarcar estos desechos hacia otros destinos con una pequeña ganancia, que realizar ellos mismos el reciclaje.

En el momento en el que la basura llega a destino, miles de trabajadores que ganan salarios ínfimos se encargan de recuperar los valiosos metales y otros recursos que contiene cada aparato electrónico, aunque está comprobado que el reciclaje electrónico ambientalmente sostenible puede ser rentable, en general en los países desarrollados, la venta de materiales reciclados rara vez o nunca, cubre el costo real del reciclaje.

Uno de los mayores peligros es que los desechos electrónicos contienen altas cantidades de sustancias nocivas, como arsénico, mercurio y plomo. Los trabajadores de las chatarrerías extranjeras reciben salarios que apenas superan los 0.50 € por hora y realizan su tarea sin prácticamente ninguna protección.

En algunos lugares como Hong Kong emergen “Nuevos Territorios”, que según ha comprobado el estudio de BAN y el MIT terminan siendo depósitos de basura electrónica y fuente de contaminación medioambiental, alrededor de los cuales surgen talleres y negocios paralelos, donde se procesan los materiales recuperados.

Lo realmente preocupante de todo esto es que para los investigadores fue comprobar que gran parte de la basura que se deposita allí, no proviene de los mismos países, sino que llega en grandes contenedores desde otras naciones desarrolladas, que emplean este tipo de lugares como vertederos de sus propios desechos.

Todo esto lleva a que la mayoría de las veces sin conocimiento de los usuarios, que se deshicieron de sus aparatos de forma correcta, confiando que sus desechos electrónicos serían sometidos a un reciclado sostenible y no contaminante.