Ecuador: sobrevivió 36 horas entre escombros bebiendo su orina

Portoviejo.- Su mujer incluso había comprado un ataúd para su funeral, pero afortunadamente debieron devolverlo. Video del momento del rescate.

Luego del terremoto que tuvo lugar en Ecuador el pasado sábado, el de mayor magnitud en la historia del país y que dejó un saldo de más de 500 muertos, los milagros se hacen un lugar dentro de los trágicos eventos. Un hombre de 51 años, llamado Pablo Córdova, se hizo noticia tras ser rescatado de entre los escombros de un hotel de cinco pisos que se derrumbó por el fuerte sismo, con la peculiaridad de haber sobrevivido 36 horas gracias a que bebió su orina para evitar deshidratarse.

Córdova, que al momento se encuentra en la habitación 1 del hospital Verdi Cevallos de Portoviejo, era el recepcionista del hotel El Gato, situado en la ciudad de Portoviejo, la ciudad ecuatoriana que más duramente sufrió las consecuencias del terremoto. Al momento del temblor se encontraba trabajando, junto con otras cinco personas hospedadas de las cuales sólo se han encontrado tres hasta el momento.

Su esposa Sonia Zambrano, creyéndolo muerto, ya había adquirido un ataúd donde poner el cuerpo cuando lo encontraran y se encontraba preparando su funeral, pero el instinto de supervivencia fue más fuerte: entre los escombros, que no lograron aplastarlo ya que un mueble contenía su peso, encontró una linterna, y “la batería de mi viejo celular, que me duró porque lo apagaba, hasta que por fin el lunes encontré señal y pude llamar a decir que estaba vivo. Por suerte tenía saldo en el teléfono”.

El rescate se puso en marcha de inmediato tras el aviso que dio su esposa al recibir el llamado, siendo llevado a cabo mediante un plan de acción conjunto por rescatistas ecuatorianos y bomberos colombianos que ya se encontraban realizando sus tareas en aquella zona -de la cual ya han retirado siete cadáveres- desde el domingo, y de hecho Córdova era una de las personas que estaban intentando localizar sin éxito.

Uno de los rescatistas ecuatorianos contó a los medios que lograron la hazaña tras determinar tres frentes de entrada por los que ingresaron en su búsqueda, hasta que consiguieron localizarlo y luego utilizaron maquinarias especializadas para así poder retirarlo sin herirlo. Afortunadamente Córdova se encontraba despierto al momento del rescate y pudo ser trasladado a un centro asistencial de inmediato, pero en su relato contó que la primer hora y media luego del derrumbe de la estructura edilicia perdió totalmente el conocimiento, por lo que es un milagro que en ese fragmento de tiempo haya permanecido sin sufrir de ningún daño importante y más aún que al despertar haya tenido la suficiente lucidez para controlar su mente contra el hambre y la sed que podrían haber acabado con su vida: “Imaginaba que comía y con lo poco que orinaba mojaba mis labios y tomaba”. A pesar de la adversidad, cuenta, nunca perdió las esperanzas.

Al ver la luz luego de interminables horas enterrado vivo bajo su querido hotel venido abajo, el hombre exclamó emocionado que había vuelto a nacer y que realmente era un milagro que se encontrara vivo, ya que de todas las personas que habían localizado en ese sector, él era el único con vida. Sin embargo, gracias a su testimonio los rescatistas pudieron comprobar que aún les faltaba encontrar otros dos de los cinco huéspedes y por lo tanto la búsqueda en el lugar seguiría activa, con la esperanza de hallarlos sanos y salvos.

Por su parte, el comandante del equipo de bomberos de Quito asegura que “Hasta que el edificio quede limpio trabajaremos. Nuestro techo es 96 horas, pero no nos iremos”. Portoviejo es una de las zonas que más daños estructurales  humanos ha sufrido, y a pesar del calor sofocante la búsqueda se está llevando a cabo con más intensidad que nunca en todas las zonas afectadas.

Martina Jaureguy

Martina Jaureguy

Estudiante de Periodismo en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora
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