Educación sexual: un valor a defender y promover

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En el período comprendido entre la votación de la legalización del aborto en Diputados y en el Senado muy poca gente quiso quedar fuera del debate. Este tema generó la participación de casi la totalidad de la sociedad, aunque más no fuera manifestando opinión en sus círculos cercanos.

Sin embargo, apenas votaron los senadores para muchas personas dejó de ser una cuestión de qué preocuparse. Para muchos ya poco importan las mujeres que se mueren en abortos clandestinos, la desigualdad en el acceso a la salud y una problemática presente en la realidad argentina (de allí que el debate no fuera aborto sí o aborto no, sino legal o clandestino).

Educación sexual, una ley para todos

Dejar en el cajón este tema es algo muy cuestionable. Aunque peor es la nueva campaña que surgió contra la ESI (Educación Sexual Integral). Padres y madres en escuelas de todo el país reclamando frente a escuelas, con abrazos simbólicos en Ministerios y haciendo circular mensajes llenos de datos falsos para evitar que se cumpla lo que es ya es ley.

Es que la Ley 26.150 de Educación Sexual Integral es, precisamente, ley. En nuestra defensa de la legalización del aborto, uno de los pedidos más fuertes de los que llevamos pañuelo verde es “educación sexual para decidir”. Esto es: que se generen las condiciones (de Presupuesto, planificación, formación, etc) para cumplir una norma legal que ya tiene 12 años de vigencia y que hoy muchos de los que llevan pañuelo celeste quieren pisotear.

Ver también: Educación sexual será obligatoria en escuelas argentinas

Un cambio repentino de opinión

La hipocresía y la falsedad vuelven a salir a la luz en esta circunstancia. Cientos de hombres y mujeres que se golpeaban el pecho orgullosos de “salvar las dos vidas” coincidían en que la educación sexual era el camino para afrontar la problemática de las muertes de las mujeres, sin necesidad de recurrir al aborto.

Sin embargo, ahora la educación sexual es otro elemento inaceptable para esos sectores. Ése argumento que esgrimían a favor de la ESI no fue más que un caballito de batalla para no dar el verdadero debate. Eso, en mi barrio y en cualquier otro, se llama hipocresía (vale aclarar que son una fracción, más o menos grande, de quienes se opusieron a la legalización del aborto, ya que muchas personas “de pañuelo celeste”, coherentes con su opinión, siguen reclamando y defendiendo la educación sexual).

Un slogan vale más que mil palabras

educación sexual campaña en contra

Los slogans siempre son mensajes simples, fácilmente recordables y repetibles. Por eso clausuran todo tipo de argumentación. En el mejor de los casos simplemente reúnen algunas consideraciones del aspecto dejando fuera otras. En el peor, directamente falsean. El ejemplo de “Salvemos las dos vidas” (colocando automáticamente a quienes apoyamos la legalización del aborto como asesinos/as) ahora derivó en “Con mis hijos no te metas” y “Los hijos son de los padres”.

Da pánico pensar esos mensajes, principalmente el segundo. Los hijos no son propiedad: son sujetos de derecho. La idea de que los niños y niñas pertenecen a alguien es tan arcaica que borra de un plumazo siglos de historia y de luchas.

Una cuestión de poder más que de ideas

No es casualidad que la oposición más fuerte a la ESI provenga de sectores fuertemente religiosos. No es nada nuevo decir que la Iglesia fue uno de los factores de poder más influyentes (con buenas y malas artimañas) en contra de la legalización del aborto. Una institución que recibe millonarias sumas del Estado y que no tiene pelos en la lengua a la hora de decirnos cómo vivir, cómo pensar y qué creer ahora se horroriza ante lo que llaman “ideología de género”.

No es más que el temor a perder privilegios y poder. La “ideología de género” es acompañar a la persona desde temprana edad a romper prejuicios instalados socioculturalmente, a no dar lugar a la discriminación (y sus posteriores expresiones violentas), a saber que es natural que vaya descubriendo su sexualidad y conociendo su corporalidad. En definitiva: que no hay verdades absolutas. Eso les mueve la estantería a muchos.educación sexual gráfico

Mejor no SÍ hablar de ciertas cosas

La Ley de Educación Sexual Integral también significa el apoyo e impulso a las acciones para cuidar el cuerpo y la salud, entre las que está la prevención de trastornos alimenticios para encuadrar en estándares socioculturales instalados.

Por último, junto a la ESI va de la mano sacar a la luz los abusos intrafamiliares. Terminar con la impunidad y ayudar a que niños y niñas se sepan sujetos de derecho y puedan decidir. El 74 por ciento de los abusos sexuales infantiles los cometen miembros de las familias, así como una de cada cinco niñas y uno de cada siete niños son abusadas y abusados antes de sus 12 años*. Entonces: ¿“Con mis hijos no te metas” y “Los hijos son de los padres”?. La hipocresía aquí se vuelve más peligrosa.

* Datos aportados por la escritora, investigadora y docente Gabriela Larralde en el diario Página 12.




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