EE.UU: Zoológico de Palm Beach reabre sus puertas

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El zoológico de Palm Beach (Florida), donde una empleada murió el pasado viernes por las graves heridas causadas por el ataque de un tigre, reabrió hoy sus puertas al público mientras continúa la investigación del suceso, informaron medios locales.

El tigre macho malayo de 13 años y 300 libras de peso que atacó mortalmente a Stacey Konwiser, una cuidadora del zoológico de 37 años, permanece en las instalaciones del Palm Beach Zoo, ya que las autoridades del zoo entienden que el animal no es culpable del hecho, recogió el diario Palm Beach Post.

El tigre es uno de los cuatro miembros del club de especies que permanecen en riesgo del Palm Beach Zoo and Conservation Society en West Palm Beach.

El ataque se generó cuando Konwiser ingresó en un área restringida en la que se hallaba el animal para alimentarlo y realizar procedimientos de rutina.

La portavoz manifestó que el suceso, que ha entristecido a todo el personal del zoológico, sucedió minutos antes de que el tigre participará en una actuación programada para las 2 de la tarde (hora local).

Es la primera muerte producida por animal en la historia del zoológico de Palm Beach. De acuerdo a la portavoz del zoológico, Naki Carter, la víctima trabajaba desde hacía tres años en este centro y era una experta en el trato con este felino. 

Según Carter, Konwister tenía una “vasta experiencia” en sus funciones. Además de  que “adoraba a los grandes felinos”. La cuidadora fue trasladada en helicóptero al Centro Médico Saint Mary, donde falleció como consecuencia de las graves heridas sufridas.

El fatal suceso ocurrió poco antes de que el tigre participará en una actuación programada y, en ningún momento, el animal se escapó del área en que se encontraba ni representó peligro alguno para los visitantes. Además, el ataque se produjo fuera de la vista de los visitantes.

A el tigre malayo se le disparó un dardo tranquilizante antes de que la autoridades procediesen a atender a la mujer. Tanto la Policía local como las autoridades estatales, entre ellas la Comisión para la Conservación de la Pesca y la Fauna (FWC), prosiguen investigando el hecho.




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