viernes, octubre 22, 2021
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El antifujimorismo vs. antilimeñismo

Sólo faltan dos semanas para la segunda vuelta electoral del cinco de junio para elegir al nuevo presidente de todos los peruanos. El panorama aún no está definido.

Las recientes encuestas electorales muestran que hay un empate técnico entre Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski (PPK) que se refleja en una percepción muy marcada entre ellos con respecto a los votantes.

Esta realidad se está dando porque las campañas de ambos candidatos se están distinguiendo más por los escándalos, errores y puyazos (golpes bajos) dirigidos al rival, que en mostrar propuestas de gobierno claras para la población.  No debería sorprendernos esto. En Perú, siempre se ha dado un efecto contraproducente con respecto al poco interés que ofrece un candidato y a su factor emocional. Este último ha jugado un papel trascendental a la hora de elegir a nuestros presidentes.

Pero no vamos abordar ese punto que merece un análisis más profundo de la conciencia política del peruano; sino más bien, del panorama político que se vivirá para lo que resta de la segunda vuelta, que será fundamental para los candidatos y sus intenciones de llegar a Palacio de Gobierno.

Se sabe que ambos candidatos, tanto Keiko como PPK, han encontrado resistencia en el electorado. Eso resulta evidente porque sus campañas, además, muestran un parecido ideológico; es decir, apuestan por la continuidad del modelo neoliberal. Pero los dos (Keiko y PPK) podrían enfrentar dos fenómenos nuevos que marcarían las pautas de sus campañas: el anti-fujimorismo y anti-limeñismo.

La campaña del anti-fujimorismo, evidentemente va dirigida contra la candidatura de Keiko Fujimori. La idea central de que ella aún representa a la dictadura de los noventa, época nefasta para la democracia peruana, sigue latente. La corrupción, la falta de autocrítica para reconocer los errores del pasado, el autoritarismo y el populismo los persiguen, pese a que han tratado de desaparecerlo.

Por lo que resulta innegable no reconocer que la mística fujimorista perdura aún. Inclusive, los esfuerzos que ha mostrado Keiko en darle un nuevo aire a su agrupación Fuerza Popular, no han resultado.

Por ello, a partir de estos hechos, el anti-fujimorismo podría predominar los últimos días de campaña porque aún hay un importante número de indecisos. Los distintos colectivos ciudadanos para ello deben redoblar sus esfuerzos en tratar de evitar que la ex primera dama de la dictadura vuelva al poder. Las multitudinarias marchas, las campañas en las redes sociales, los folletos en las calles, serán mecanismos que –de seguro- serán explotados por estos grupos para llegar al objetivo.

También, resulta el hecho de la formación de una coalición por la democracia. En este frente todos los partidos de la derecha e izquierda deben dejar sus rivalidades para evitar que una corriente política, que le hizo daño al Perú sea nuevamente gobierno.

En este punto, el candidato Pedro Pablo Kuczynski tiene la labor de gestar ese frente anti-fujimorista para ganarle a Keiko. Pero, por ahora, no lo  ha logrado y tampoco ha demostrado muchas ganas de hacerlo.

Como tampoco evitaría que la campaña se vuelva anti-limeñista. El segundo fenómeno para PPK se repetiría en el mismo contexto que supo capitalizar Alberto Fujimori encontra de Mario Vargas Llosa en la campaña de los 90s.

El hecho de que, a lo largo de la campaña, PPK nunca se conectó con los sectores progresistas ni populistas. Algo que, Keiko sí ha logrado alcanzar por su intensiva campaña.

PPK sólo ganó en una región en la primera vuelta: Arequipa. En las demás regiones alcanzó el segundo lugar, pero con una diferencia abismal frente a Keiko. El tema de las provincias es muy fuerte en el espectro político peruano pero muchas veces ignorados por los partidos de derecha.

Lima no decide la elección como antes se suponía. Ahora cada voto se juega un partido aparte. El voto rural en ese sentido también es determinante.

En este flanco, PPK nunca ha logrado contrarrestar esa tendencia. Por eso,  le podría jugar en contra que exista ese rechazo del interior hacia Lima, la capital peruana. Y es que el centralismo es percibido de manera negativa porque se tiene la idea de que sólo la capital es el Perú, cuando eso no resulta del todo cierto.

A todo esto, la campaña se acerca a su final y el candidato que sepa atacar la vulnerabilidad del otro tendrá la clave para ganar. Por ahora, el primer round será hoy en Piura cuando se realice el primer debate presidencial de segunda vuelta. Esta ocasión será fundamental para Keiko y PPK para evitar que la campaña no tengan los fenómenos que hemos mencionado.

Si ocurre uno de ellos, (el anti-fujimorismo vs el anti-limeñismo) será fatal para quien lo representa. Sólo se espera que la democracia sea la más beneficiada y no la más perjudicada.

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