El mal semestre de River

267

Fútbol argentino.- Muchas fueron las expectativas que se crearon al principio del año respecto a la participación del equipo en la Copa Libertadores y en el Torneo Local, pero muy pocas o casi nulas fueron las alegrías que se vivieron en estos 5 meses. En Segundo Enfoque vamos a buscar aquellas cosas que fallaron y llevaron a que el equipo de Marcelo Gallardo tuviera un semestre más que lamentable.

El año comenzó de forma aceptable para el Millonario con la victoria frente a Boca en Mar del Plata y en Mendoza, más la victoria frente a San Lorenzo, lo que provocó en los hinchas una gran ilusión de cara a las competencias oficiales. El comienzo del torneo local tuvo una goleada de alto nivel frente a Quilmes en el Monumental y lo mismo sucedió en la victoria, también por goleada, en el primer partido de la Copa Libertadores. Pero de a poco esa expectativa se fue apagando y la realidad comenzó a salir a flote.

Los números en esta mitad del 2016:

En el Torneo Transición: el equipo finalizó 9 con 18 unidades. Solo ganó 4 encuentros, empató 6 y perdió 6. La cantidad de goles  recibidos también muestra lo malo que fue el torneo para el Millonario: recibió 22 goles y anotó 21.

En la Copa Libertadores la cantidad de partidos disputados fueron 8: 4 victorias, 2 derrotas y 2 empates. Convirtió 18 goles y le marcaron en 9 oprotunidades.

Refuerzos que cumplieron a medias:

Este año se produjo la llegada de varios refuerzos con el objetivo de lograr olvidar la partidas de Carlos Sánchez y Matías Kranevitter, y además para poder alcanzar nuevamente la cima del continente. La idea era clara: había que armar un equipo competitivo con la base del que quedo pero poco se logró. 

Andrés D’Alessandro: fue el que más expectativa generó, pero sus lesiones a lo largo de este tiempo lo llevaron a estar más en la enfermería del club que dentro del campo de juego, pero cuando le tocó jugar demostró que él era el único jugador distinto de todo el plantel. 

Iván Alonso: su llegada estuvo plagada de muchas controversias, no por su calidad futbolística sino por su edad. Con 37 años el delantero uruguayo dejó en claro que al ser un jugador para estar más cerca del retiro, todavía tiene cosas interesantes para mostrar. Un buen refuerzo e importante para generar un recambio dentro del ataque.

Nicolás Domingo: comenzó siendo uno de los puntos altos del equipo, pero de a poco fue perdiendo el lugar con Leonardo Ponzio y culminó siendo suplente. El jugador demostró que está a la altura del club, pero no es lo que el equipo necesitaba en este momento.

Joaquín Arzura: estuvo presente en pocos partidos pero en cada uno de ellos, cuando le tocó entrar, terminó decepcionando. Al parecer el cuerpo técnico planea realizar una apuesta a futuro por el jugador, pero sino juega poca será la experiencia que pueda adquirir.

Nacho Fernández: River necesitaba un volante por izquierda que hiciera olvidar la partida de Ariel Rojas. Por momento el volante demostró tener la capacidad necesaria para adueñarse del puesto, pero una serie de lesiones y algunas enfermedades lo llevaron a estar más afuera del verde césped que dentro.

Lesiones:

En tan solo 5 meses de competitividad el equipo tuvo 21 jugadores lesionados (algunos se lesionaron dos veces). Una cifra más que preocupante y que le generó varios dolores de cabeza al entrenador. Ésto a la larga complica que se consolide una estructura dentro de la formación y en la forma de jugar del equipo. Se perdió estabilidad e identidad futbolística. Solo dos partidos fue donde se pudo ver a un River avasallador y con buen fútbol: The Strongest en la fase grupos de la Copa Libertadores, y contra Independiente del Valle en los octavos de final en el partido de vuelta.

Lista de jugadores lesionados:

Marcelo Barovero; Álvarez Balanta, Gabriel Mercado, Jonatan Maidana, Leonel Vangioni, Lucho González, Nacho Fernández, Camilo Mayada, Andrés D’Alessandro, Iván Alonso, Lucas Alario, Sebastián Driussi, Leonardo Pisculichi, Tabaré Viudez, Emanuel Mammana, Rodrigo Mora, Leandro Vega y Tomás Andrade.

Sin dudas que es una lista muy grande, para tan solo 5 meses de competencia y la mayoría de las lesiones se produjeron por sobrecargas musculares o desgarros.

La falta de juego y conductor dentro del equipo:

La ausencia de un enganche que hiciera jugar a sus compañeros fue uno de los tópicos más importante por los cuales transitó el Millonario la segunda mitad del 2015, y este año con la llegada de D’Alessandro los problemas parecían haberse acabado pero no fue así. El jugador sufrió un proceso de adaptación al fútbol argentino pero cuando lo logró, demostró claramente ser el conductor de este equipo, sin embargo sus ausencias en algunos partidos del campeonato llevaron a que el equipo pecara mucho en la generación de juego. No hay dentro del plantel otra persona capaz de absorber la presión del juego y hacer circular la pelota por aquellos lugares que ningún otro lo haría.

Sobre el final del torneo se pudo apreciar la aparición de Tomás Andrade, un juvenil de la reserva, que pareciera tener las características clásicas de un número 10. Además hay que sumarle que para la próxima temporada se producirá el regreso de Tomás Martínez, proveniente de Defensa y Justicia, y tal vez ésto le permita al equipo tener más intérpretes de fútbol en el banco de suplentes.

El doble 5: de ganar la Copa a perder la identidad futbolística.

Ante la falta de ideas, el técnico decidió probar con una vieja receta que le dio resultados en el pasado y le permitió ganar la Copa Libertadores: el doble 5 en la mitad de cancha más 2 volantes de salida rápidos. Esto a la larga se fue convirtiendo en un arma de doble filo para River, porque los rivales le encontraron la vuelta al sistema: no atacar y ceder la posesión del balón al Millonario. Esto generó que el equipo tuviera grandes problemas, porque al contar con dos volantes de marca y recuperación, poco es el juego que se puede esperar que genere.

¿Y por qué Marcelo Gallardo probó con este esquema varias veces? Porque no tiene en el plantel más jugadores para poder jugar de la forma que él quiere o intenta. Al pasar gran parte del tiempo con Andrés D’Alessandro lesionado o cuidándolo para partidos “claves”, el técnico se tuvo que reinventar con lo que tenía a mano y como se ve, no le dio resultados.

Jugadores que nunca se adaptaron al club o no rindieron lo que se esperaba:

Varios fueron los pedidos del entrenador hacia la dirigencia y pocos fueron los aciertos que tuvo hasta el momento. Nicolás Bertolo, Tabaré Viudez y Gonzalo Martínez fueron jugadores por los cuales River desembolsó mucho dinero y fue poco lo que obtuvo de ellos. El caso más significativo es el del uruguayo Viudez, que tan solo rindió en un sólo partido y luego vivió lesionado. El ex Banfield nunca se acostumbró al mundo Millonario, y tal vez en el próximo mercado de pases rescinda su contrato y se vuelva al equipo del sur. El Pity Martínez es joven pero había una gran esperanza depositada en él, pero hasta el momento son decepciones, aunque algo de culpa hay en Marcelo Gallardo que no lo ubica en el puesto originario del  jugador.

Lucho González y Leonardo Pisculichi son otros jugadores de los cuales se esperaba que rindieran y pudieran darle esa cuota de calidad al equipo pero no sucedió nada. El ex Argentinos, luego del fantástico 2014 donde River se consagró campeón de la Copa Sudamericana, no volvió a ser el mismo. Su buena pegada que tanto se le había elogiado también se perdió. Por el lado de Lucho lo que se temía, se volvió realidad: el jugador venía de pasar unos meses en el fútbol de Malasia y le costó mucho adaptarse al juego del torneo local. Nunca logró ser un cuarto de lo que fue en su mejores épocas.

Pero no todo fue malo porque en el medio de la tormenta el técnico pudo descubrir que tiene un buen reemplazo para Leonel Vangioni: Milton Casco. El lateral que llegó el año pasado y debutó en el superclásico frente a Boca en el Monumental, logró acomodarse a la camiseta del Millonario y en los últimos encuentros dejó en claro por qué Marcelo Gallardo lo pidió con tanto fervor. Camilo Mayada parece haber encontrado su lugar en el mundo o en River, porque por fin se supo de qué juega: volante derecho. Después de presenciar varios encuentros como  extremo derecho o lateral derecho, el jugador logró adaptarse en un lugar y desempeñarse de forma correcta.

 




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *