Internacionales

El Papa Francisco con Obama en la Casa Blanca

Washington, Estados Unidos.- Hoy el sumo pontífice Francisco estuvo presente en la Casa Blanca donde se reunió con el primer mandatario estadounidense Barack Obama.

Luego, brindó un discurso donde se paseó por todos los temas en lo que respecta a políticas sociales de cara a las Elecciones Presidenciales de Estados Unidos que se avecinan. Como siempre, republicanos y demócratas pujan por el gobierno y a pesar de que lo nieguen, tener a una figura tan fuerte mundialmente como el Papa Francisco, les jugaría a favor de cara al poder. Antes del discurso, el Papa -como siempre- se paseó frente a la juventud que lo fue a recibir y luego llegó a la Casa Blanca donde lo recibieron en el jardín sur con toques de clarín y saludos militares. Allí fue escoltado para reunirse con el presidente yankee Barack Obama y su esposa Michelle.

A continuación, la transcripción completa de su discurso en Estados Unidos:

Sr. Presidente:

Estoy profundamente agradecido por su bienvenida en nombre de todos los estadounidenses. Como hijo de una familia de inmigrantes, estoy contento de ser un huésped en este país, que fue construido mayormente por ese tipo de familias. Estoy entusiasmado por los días venideros de encuentro y diálogo, en los que espero escuchar y compartir muchas de las esperanzas y sueños del pueblo americano.

Durante mi visita voy a tener el honor de dirigirme al Congreso, donde espero, como un hermano de este país, ofrecer palabras de aliento a aquellos que fueron llamados a guías el futuro político de la nación con lealtad a sus principios fundacionales. También viajaré a Filadelfia por el Octavo Encuentro Mundial de Familias, para celebrar y apoyar las instituciones del matrimonio y la familia en éste, un momento crítico en la historia de nuestra civilización.

Sr. Presidente, junto con sus hermanos compatriotas, los Católicos de Estados Unidos están comprometidos a edificar una sociedad que sea veraderamente tolerante e inclusiva, para salvaguardar los derechos de los individuos y las comunidades, y para rechazar toda forma de discriminación injusta. Al igual que incontables personas de buena fe, están preocupados que sus esfuerzos por construir una sociedad justa y ordenada sabiamente respeten sus intereses más profundos y su derecho a la libertad religiosa. Esa libertad sigue siendo una de las posesiones más preciosas de América. Y tal como nos han recordado mis hermanos, los Obispos de Estados Unidos, todos son llamados a estar vigilantes, precisamente como buenos ciudadanos, para preservar y defender esa libertad de todo lo que pudiera amenazarla y comprometerla.

Sr. Presidente, encuentro alentador que usted está impulsando una iniciativa para reducir la polución del aire. Al aceptar esa urgencia, me parece claro que el cambio climático es un problema que ya no puede ser dejado a una generación futura. En lo que respecta al cuidado de nuestro “hogar común”, estamos at en un momento crítico de la historia. Todavía tenemos tiempo de hacer los cambios necesarios para generar un “desarrollo sostenible e integral, porque sabemos que las cosas pueden cambiar” (Laudato Si’, 13). Ese cambio requiere de nuestra parte un reconocimiento serio y responsable no sólo del tipo de mundo que le dejamos a nuestros hijos, sino también a los millones de personas que viven bajo un sistema que no les ha prestado atención. Nuestro hogar común ha sido partícipe de este grupo de excluidos que grita al cielo y que hoy golpea con fuerza a nuestros hogares, nuestras ciudades y nuestras sociedades. En palabras reveladoras del Reverendo Martin Luther King, podemos decir que hemos “We can say that we have defaulted on a promissory note and now is the time to honor it”.

Sabemos por fe “que el Creador no nos abandona; nunca olvida su plan de amor ni se arrepiente de habernos creado. La Humanidad aún tiene la habilidad de trabajar en conjunto en edificar nuestro hogar común” (Laudato Si’, 13). Como Cristianos inspirados por esta certeza; deseamos comprometernos al cuidado concienzudo y responsable de nuestro hogar común.

Los esfuerzos recientes para sanar las relaciones fracturadas y para abrir nuevas puertas de cooperación en el seno de nuestra familia humana representan pasos positivos en el camino de la reconciliación, la justicia y la libertad. Quisiera que todos los hombres y mujeres de buena fe de esta gran nación apoyaran los esfuerzos de la comunidad internacional de proteger a los vulnerables en nuestro mundo y de estimular los modelos de desarrollo integrales e inclusivos, para que nuestros hermanos y hermanas en todos lados conozcan las bendiciones de paz y prosperidad que Dios quiere para todos sus hijos.

Sr. Presidente, una vez más le agradezco por su bienvenida, y espero con entusiasmo estos días en su país. ¡Dios bendiga a América!

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Victor Rodríguez Herrero

Licenciado en Comunicación Social. Redactor y editor de SegundoEnfoque.

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