El que gana conduce y el que pierde acompaña

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Argentina.- Mario Cafiero es un peronista de sentimiento. Su padre Antonio fue un histórico dirigente justicialista, pero no era de los que adoctrinaban. “Él siempre me inculcó un pensamiento crítico”, contó.

Militó en la Juventud Peronista, acompañó a su padre en la renovación del ochenta y llegó a ser diputado nacional dos veces. En su primer período en el Congreso, su interés en la deuda externa lo llevó a romper con el partido y presentarse por la reelección bajo la Afirmación por una República Igualitaria (ARI). “Ahí me salgo del “corralito” del PJ y empiezo mi derrotero político”, ironizó.

Sin embargo, no se arrepiente de haberse alejado del peronismo porque eso le permitió conocer otras realidades políticas y enriquecerse intelectualmente.Hubiese sido más cómodo quedarme y atornillarme a una banca de por vida”, opinó.

Felipe Solá afirmó alguna vez que “para llegar hay que hacerse el boludo, yo decidí no hacerme el otro y vivir plenamente lo que creí que debía hacer”, declaró.

-¿Cómo se organiza el PJ después de la derrota en 2015?

-Hay sectores que siguen pensando que Cristina es quien debe seguir conduciendo el peronismo. No han hecho ninguna autocrítica del porqué de la derrota. Tomemos el caso de la provincia de Buenos Aires: el peronismo pierde la gobernación con una ignota dirigente como María Eugenia Vidal y para perder con alguien así, el peronismo hizo las cosas muy mal.
En el otro extremo, hay un sector que siendo parte del kirchnerismo en 2008/09 sale del Frente para la Victoria y comienza a constituir un camino propio: Sergio Massa. Él cuestiona la conducción de Cristina, se va del FpV y les gana en 2013.
En el medio, se encuentra toda esa pila de dirigentes como Daniel Scioli, Juan Manuel Urtubey, y los Rodríguez Saá, que también pelean por la conducción del partido. Esta es una disputa que no se resolverá de forma interna, sino por fuera de la estructura partidaria y con las elecciones de medio término de 2017. Quien saque más votos, será la nueva figura que englobará a todo el peronismo y definirá la estrategia hacia 2019.

-¿Qué sucede con el sindicalismo? ¿Cuál es su relación con el peronismo?

-El sindicalismo en los últimos tiempos ha perdido mucho peso porque la sindicalización del obrero en estos tiempos es mucho menor que en los de Perón. Podrían ser una fuente para potenciar la renovación y reestructuración del peronismo, pero carecen de los dirigentes para llevarla adelante y no les preocupa mucho realizarla porque ya saben que se sumaran al que gane en 2017. Además, la lógica política se mueve más por el dinamismo de los gobernadores y legisladores que por el armado sindical.

-Hay quienes sostienen que “el peronismo no está acostumbrado a ser oposición”, ¿coincidís?

-No, ni por un segundo. El peronismo sabe ser opositor. Fue opositor en los gobiernos militares, con Raúl Alfonsín, con Fernando de la Rúa y ahora con Mauricio Macri. En líneas generales, no veo al peronismo como un partido que no se pueda incorporar al fuero democrático.

-Entonces, cuando el peronismo ejerce el rol de oposición, ¿lo hace de la misma manera?

-No, depende de la coyuntura. Primero tenés la resistencia peronista del 55 al 68 que fue gremial y de los sindicatos. Luego, sigue el período de guerrillas peronista encabezado por Montoneros, que fue mucho más organizado y violento.
Durante el alfonsinismo, hubo un peronismo que aceptó la derrota y soportó el vendaval alfonsinista. También, hubo un sector que no lo hizo y que fantaseó con la idea de un golpe: los Carapintada tenían un tufillo peronista.
En el primero, estuvo mi padre, que en los alzamientos de Semana Santa se para en el balcón con Alfonsín y marca cómo tenía que ser la oposición: mantener todo en el marco de la democracia.

-¿Jugó el peronismo un rol desestabilizador en el 2001?

-El peronismo no provocó el 2001, sino que fueron los errores propios de la política económica de Domingo Cavallo. Decir que “no hay más plata en la calle” generó un malestar social en el cual los intendentes tuvieron que ponerse al frente de la protesta. No con intención golpista, sino de conducir a quienes los habían elegido.

-Y ¿en la actualidad?

-Massa está siendo un opositor suave y muy cercano. El FpV está todavía herido y a veces “tiran piñas” sin ver a dónde. En vez de acusar a Macri, deberían realizar una acusación sobre sí mismos y preguntarse cuánto lo que se está viviendo es responsabilidad suya. La primera autocrítica es asumir que sus errores llevaron a que Macri sea presidente. “Cristina lo hizo”, sería la frase.

-¿Por qué lo decís?

-Cristina no podía soportar ver a otro conduciendo el peronismo. Además, ella tiene bien en claro cómo funciona el verticalismo peronista. Quiso evitar el abandono haciendo una especulación política: Scioli pierde, pero Aníbal Fernández gana la provincia. De esa manera, aunque perdiera la presidencial, conservaba el distrito más importante y seguía al mando del peronismo. Lástima que le fallaron los cálculos.




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