Opinión

El recorte en educación es una realidad

En las próximas semanas se realizarán paros docentes en contra del ajuste

El lunes 6 de agosto debían comenzar las clases en 57 universidades nacionales de Argentina. Las clases no iniciaron porque el Ministerio subejecutó el presupuesto y no envía el dinero correspondiente para que las altas casas de estudio puedan sostenerse, se continuarse con esta tesitura, muchas de las Universidades se verían obligadas a cerrar sus puertas a fin de año.

A su vez, los gremios docentes iniciaron una huelga que lleva ya tres semanas por el reclamo de la reapertura de las paritarias. Desde que el gobierno nacional decidió dejar de utilizar la figura de “paritarias nacionales” para establecer un mínimo de aumento salarial para los trabajadores, las propuestas del ejecutivo han sido siempre inferiores a la inflación que está estimada, este año, para el 30 o 35%. Las múltiples propuestas presentadas no han alcanzado nunca ni la mitad de lo que representa la inflación (la última oferta a los docentes universitarios representa casi un 11% de aumento para todo el 2018). Esta situación la viven no solo los docentes universitarios, claro, sino todos los docentes de los distintos niveles educativos del país (Inicial, Primaria, Media y Terciaria).

El ex-ministro de Educación de la Nación (entre 2015 y 2017) y actual Senador, Esteban Bullrich, se refirió el viernes a la repercusión mediática que está tomando el desfinanciamiento de la educación pública. Bullrich destacó que cuando asumió en el máximo cargo ejecutivo de educación nacional, el presupuesto era poco más que la mitad del actual. De más está decir que los cien mil millones de pesos actuales que se destinan a educación están lejos de valer el doble que los cincuenta mil millones que se destinaban hace tres años. Si analizamos el costo de vida, el valor de la moneda nacional tras su devaluación, la inflación y la firme decisión de crear una nueva Universidad para los docentes de la Ciudad de Buenos Aires, se podrá estimar (sin hacer cálculos duros) que el dinero destinado a educación está muy lejos de haber sido incrementado significativamente. El ajuste en educación es un hecho.

Por otra parte, la creación de la Universidad de la Ciudad de Buenos Aires (UniCABA), si bien supone una erogación importante de dinero, también promete un nuevo ajuste en educación. Y es que la nueva Universidad vendría a suplantar a los 29 profesorados que existen en la ciudad, cerrándose así múltiples ofertas de horarios, de cátedras y de sedes. El gobierno ha asumido algunos cambios en torno a la ley de creación de la UniCABA, pero se sostiene firme en su creación y apela a la coexistencia con profesorados. Sin embargo, propone su condicional evaluación para permitirles coexistir con la nueva Universidad. No solo es un ajuste encubierto, una nueva universidad supondría un nuevo estatuto y podría proponer nuevas formas de precarización laboral. El silencio sobre las reformulaciones al proyecto original (noviembre de 2017, y que se puede conocer aquí) solo da lugar a la preocupación de los distintos sectores de la educación.

Al igual que siempre, la demanda de los universitarios no es meramente salarial. Más allá de alguna lavada de cara, un poco de pintura a la fachada, la infraestructura de los edificios ha quedado siempre postergada. Si bien esto fue reclamado incansablemente por los gremios docentes, la tragedia ocurrida en Moreno a comienzos de este mes descubrió el poco cuidado que ha puesto el Ministerio de Educación (nacional, provincial, de la ciudad) en este tema. Lamentablemente, la violencia institucional se llevó dos vidas más. No controlar las instalaciones de gas es habitual, aunque esto suponga poner en riesgo la vida de niños, jóvenes y adultos que concurren a las escuelas diariamente. En estas semanas comenzó un rally que implicó la suspensión de clases en incontables escuelas por control de fuga de gas. Muchas instituciones continúan con clases pero sin gas. En la escuela de Comercio N°4, de San Telmo, la situación es apremiante: el Estado alquila un edificio que no está en condiciones de albergar su  matrícula, no tiene agua y ahora le cortaron el gas (como se puede leer aquí).

El próximo jueves 30 de agosto se realizará una marcha por el desfinanciamiento de las universidades. El martes 4 de septiembre, los docentes de los profesorados de la ciudad marcharán en contra del proyecto inconsulto y misterioroso de la Universidad de la Ciudad que nuclearía a los profesorados. Sendas jornadas de lucha se verán acompañadas por una marcha de estudiantes secundarios el día 31 de agosto por la situación edilicias de las escuelas. La marcha de los estudiantes entró en pausa por un extraño pedido del gobierno de la Ciudad, que le pide a los jóvenes un “seguro de responsabilidad civil” para permitirles su derecho de libre expresión.

Al recorte en educación hay que sumarle el firme deseo de este gobierno de extremar medidas para callar disidencias y mantener “el orden” en las calles.

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Nicolás Rubens

Editor en Segundo Enfoque.

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