miércoles, diciembre 8, 2021
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El resurgir de la temible garra guaraní

Copa América Chile 2015.- Fueron 40 minutos de una demostración de entereza, decisión y por sobre todo de mucho amor propio. Ramón Díaz instaló los cambios correctos, repartió una que otra “bofetada” y la maquinaria guaraní se adueñó del partido ante una Argentina arrasada por sorpresa.

La previa del lance se vivió con cierto aire de incredulidad hacia un utópico resultado positivo. El rival de turno era nada más y nada menos que la subcampeona del mundo.

Pero allí estaban los Albirrojos presentando batalla los primeros 20 minutos de encuentro, con un esquema que se basó en la marca hombre a hombre y un trato “especial” a Lionel Messi, la estrella Albiceleste.

Dos errores puntuales de Miguel Samudio echaron a tierra el planteamiento; primero con un pase al fondo (iba para el arquero Anthony Silva) que el olfato goleador de Sergio “El Kun” Agüero no desaprovechó, eludió la estirada de Silva y la cobertura de los centrales para decretar el 1-0. La noche se vino abajo.

Posteriormente sacó una patada alevosa contra Ángel Di María, y Lionel Messi, de tiro penal, vulneró por segunda vez el arco paraguayo.

Un Paraguay herido, nervioso, con ansiedad por lograr la paridad, pero sin pasar medio campo intentó arremeter hacia el pórtico de Sergio Romero.

No inquietó, y la barridas del medio sector argentino comandados por Javier Mascherano absorbió cada muestra de voluntad por parte de Néstor Ortigoza, Raúl Bobadilla y Victor Cáceres.

Se fue la primera parte con algunas atajadas milagrosas de Anthony Silva, a esa altura era racional pensar en una goleada al son del tango.

Los primeros minutos de la complementaria pasaron con el sofocante acoso de Argentina, y de nuevo Silva acrecentó su figura bajo los tres palos quitándole el gol a Javier Pastore y Messi.

No obstante la frase “no está muerto el que pelea” mostró algo de verdad, y de la mano de Nelson Haedo Valdez, que desenfundó un tiro imparable para “Chiquito” Romero, le devolvió la vida a la Albirroja, allí inició el declive del antagonista.

Argentina perdió la posesión ante la velocidad de los ingresos de Derlis González, Edgar Benítez y el importante aporte de Lucas Barrios.

Derlis complicó el esquema de Gerardo Martino al mantener el balón de lado guaraní. Bajó, pidió el esférico, arrancó y trasformó en un suplicio cada contra por la banda derecha. Marcos Rojo se llevó un paseo gratis.

Paraguay creyó en su capacidad y dejó de lado el papel de sometido.

Quitó garra, lo apretó al rival en contra de su arco y ensayó tiros a diestra y siniestra; la remontada era posible.

De ida y vuelta, con increíbles jugadas desperdiciadas por el tridente argentino y cada respuesta Albirroja se convirtió en una puñalada al corazón de la desordena defensa lidera por Nicolás Otamendi.

Pasaron los minutos y el partido estaba 50/50, el poderío argentino se esfumó, la actitud de los paraguayos afloró al ver la desesperación de un imponente contrincante que quedó en evidencia ante cada avance que culminaba a centímetros de su red.

Los dirigidos por Ramón Díaz estaban cada vez más cerca de la igualdad, hasta que llegó una “delicia” de pizarra.

Ortigoza ejecutó un certero tiro en tres cuartos de cancha al área grande, el envío quedó a merced de Lucas Barrios, tras el acople de Paulo Da Silva, y con un zapatazo mandó a bajo las expectativas de un representativo que hacía poco más de media hora tenía el compromiso en el bolsillo.

Volvió la garra guaraní, Paraguay dejó atrás sus demonios y demostró que sólo faltó actitud, calidad siempre hubo, y ya espera alimentado por este histórico resultado a la recia Jamaica.

 

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