El Senado argentino rechazó la despenalización del aborto

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El Senado argentino rechazó el proyecto de ley que despenaliza el aborto, tras un largo e intenso debate que culminó pasada la medianoche.

La mayoría de los diputados considera que el aborto debe seguir siendo clandestino y las mujeres no tienen derecho a decidir la interrupción voluntaria de un embarazo.

La propuesta, que fue aprobada en junio en la Cámara de Diputados, fue rechazada en el Senado argentino por 38 votos contra 31. Mientras tanto dos diputados se abstuvieron de votar, señaló Minutouno.

En las afueras del Congreso una inmensa multitud, agrupada en la llamada “ola verde”, aguardó. Esas mujeres esperaban hacer presión sobre los indecisos del Congreso. No obstante, de otro lado también los llamados “defensores de las dos vidas”, con la Iglesia Católica y los pastores evangelistas a la cabeza, también hicieron su trabajo y se impusieron.

Al respecto, el senador Ernesto Martínez cuestionó a una “secta del incienso” que incitó a los feligreses a hostigar a los congresistas que simpatizaban con el proyecto.

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Desde el Senado argentino denunciaron campaña de hostigamiento

Incluso, el senador Pedro Guastavino denunció campañas en su contra. “Nos tiraron con crucifijos, quizá sea el mismo sector que cuando nos desaparecían o nos torturaban daba vuelta la cara”.

“Argentina hubiera sido un país un poco más justo”, sostuvo el peronista Miguel Picheto, luego de conocer el resultado.

“Nos deben el derecho que ganamos en la calle”, expresaron por su parte las líderes de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Seguro, Legal y Gratuito.

En Argentina se estima que se realizan anualmente al menos unos 500.000 interrupciones clandestinas. La mayoría de esos procedimientos en condiciones de precariedad.

En ese sentido, en más de la mitad del país, sobre todo en zonas más empobrecidas y conservadoras, el aborto es la principal causa de mortalidad materna. En contraparte, fueron sus legisladores los que inclinaron la balanza a favor del “no”.

El debate atravesó la sociedad, dividió al Senado, al Gobierno y dejó fisuras. Esos roces se extendieron hasta el kirchnerismo, que es la principal fuerza de oposición.

Desde la Iglesia Católica, el silencio y distancia del papa Francisco fue elocuente. Quienes lo conocen dicen que le resultaba inaceptable que en su tierra natal sucediera lo mismo que tuvo que atravesar el Vaticano cuando en Italia se aprobó el aborto.




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