jueves, octubre 28, 2021
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El vuelo de los colibríes, velocidad sin peligro

Los colibríes pueden viajar a más de 50 km/hora y son capaces de evitar objetos en pleno vuelo, así como de pararse repentinamente ante los obstáculos.

Luego de mucho tiempo de pruebas y estudios, científicos demostraron cómo estos insectos pueden controlar su velocidad, altitud y la trayectoria de su patrón de vuelo. Demostraron que la estrategia empleada es simple: calculan la rapidez a la que un objeto pasa por su campo de visión, es decir, una técnica bastante parecida a la que utiliza el ser humano para manejar.

Un ejemplo es cuando pasamos cerca de las señales de tráfico situadas en el arcén de la carretera, en ese momento nuestro cerebro entiende que el objeto está cerca y pasa más rápido que los edificios que están más lejos. No obstante, los científicos no estaban muy seguros de que los pájaros, que tienden a chocarse menos, funcionaran bajo este mismo método de dirección de vuelo.

Así que, para comprobarlo, la Universidad de Columbia Británica (UBC, por sus siglas en inglés), en Vancouver, conformó un grupo de científicos que realizaron un experimento con varios ejemplares del colibrí de Ana (Calypte anna), habitante de la costa oeste de América del Norte, para con esto lograr entender cómo esta especie procesa la información visual.

Roslyn Dakin, autora principal del estudio publicado en PNAS y estudiante postdoctoral en el departamento de Zoología de la UBC indicó: «Los pájaros vuelan más rápido que los insectos y, por tanto, es más peligroso para ellos si colisionan con algo». Igualmente, Dakin agregó: «Queríamos averiguar cómo los colibríes evitan las colisiones y resulta que usan su entorno de manera diferente a como lo hacen los insectos cuando llevan un rumbo preciso».

Para el estudio los investigadores introdujeron los pájaros dentro de un túnel de 5,5 metros de longitud, especialmente diseñado, donde fueron proyectadas en las paredes patrones fijos y en movimiento con diferentes formas, logrando monitorear sus movimientos al volar con la ayuda de ocho cámaras.

Debían traspasar el túnel entre el comedero con agua y azúcar y una percha situada en el otro extremo. Luego de simular varios patrones de movimiento en las paredes, los investigadores se percataron de que los pájaros no reaccionaban cuando las imágenes pasaban a su lado más rápido, sino que por el contrario giraban cuando los patrones de movimiento mostraban cambios de tamaño más rápidos.

«Cuando los objetos crecen de tamaño puede indicar cuánto tiempo queda hasta que colisionan, incluso sin realmente saber el verdadero tamaño del objeto», afirma la experta. «A lo mejor esta estrategia les permite evitar con más precisión las colisiones mientras emprenden las diferentes velocidades de vuelo», aseguró Dakin.

Entonces concluyeron que, si al volar a gran velocidad algo se hace más grande, el ave se percata de que el objeto se acerca y, si empequeñece, es que se aleja. Los resultados confirman que los colibríes evitan las colisiones en entornos naturales fijándose en el ritmo de expansión de los objetos y controlando el tamaño vertical y la posición relativa de los obstáculos.

Para fijar la altitud, dijeron que los colibríes usan las mismas técnicas que los insectos. Cuando los patrones de los muros simularon subir o bajar, los científicos observaron que los pájaros ajustaron su vuelo y volaron a mayor o menor altitud.

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