miércoles, diciembre 8, 2021
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Enfermarse en Latinoamérica

Buenos Aires.- Ana María, la argentina trasladada desde Jamaica con un cuadro de gastroenteritis aguda, y Valentina, la adolescente chilena que pidió la autorización para realizarse eutanasia, abren el debate acerca del sistema médico internacional.

Se sabe que en Argentina, la salud es pública: cualquier persona que ingrese a un hospital, puede acceder a la atención sin tener que pagar. Pero, ¿cómo son los sistemas en otros países de Latinoamérica?

¿Cómo es el sistema en Jamaica?

El sistema de salud de Jamaica está basado en ambos sectores, público y privado. El primero es manejado por el Ministerio de Salud y entre sus funciones, están la formulación de políticas, el mantenimiento del marco regulador y legislativo, la aplicación de estándares y el desarrollo de los protocolos médicos. Del sector privado poco se sabe, ya que no está correctamente regulado. Aunque existe una salud pública, la realidad de Jamaica es que carece de un verdadero acceso universal al sistema.

Cuando Ana María y Celeste iniciaron sus vacaciones, jamás creyeron que iban a terminar varadas en Jamaica: una internada en grave estado, la otra bajada de un crucero esposada y con una enorme deuda de 110 mil dólares.

El 12 de abril, Ana María acudió al médico del crucero Norwegian Cruise porque sentía fuertes dolores en el abdomen. Le diagnosticaron gastroenteritis aguda. La medicaron, pero al continuar los dolores, el capitán del barco tomo la decisión de dejarla en el puerto de Kingston. Celeste, su hija de 22 años, bajó esposada por haberse negado al descenso. Había reclamado que no podían abandonarlas sin un certificado explicando el descenso y exigiendo un correcto tratamiento para su madre.

Luego de 15 días de internación, después de haberse mediatizado la noticia, el gobierno nacional argentino acordó con OSDE y Assist Card el traslado de la paciente a Argentina, lo que ocurrió una vez que las autoridades sanitarias de Jamaica lo permitieron.

Mientras Ana María estuvo internada, permaneció con respirador artificial. Cada día le costó casi 4 mil dólares, por lo que los gastos rondan los 70 mil dólares. Solamente 20 mil son cubiertos por el seguro; el resto corre por cuenta de la familia. Por este motivo, sus amigos y colegas crearon una cuenta para recaudar fondos.

Ana María viajó a Buenos Aires en coma inducido y recién esta semana pudo despertarse. De a poco, con ayuda de los médicos argentinos, está logrando recuperarse; aunque sigue en estado crítico. Arribó con «síndrome de distrés respiratorio» como consecuencia de una «sepsis» (infección generalizada).

¿Y en Chile?

Si bien el sistema de salud chileno es parecido al jamaiquino, en algo difieren. Los diferentes gobiernos han asumido como política de Estado la desigual distribución de transferencias fiscales entre el sistema de salud público y el privado. Lo que ha generado que el sector público se haya desmantelado y el privado haya tenido grandes cambios con respecto a la eficiencia y tecnología que tienen hoy por hoy.

Afirman ellos, que el paradigma de la focalización hace que el sistema de salud se haga cargo de quienes tengan graves carencias, y no dando el derecho a la salud pública a todos los sujetos sociales en sí. Por ejemplo, el GES (Garantías Explícitas en Salud) cubre ciertas patologías y sólo a ciertas personas de cierta edad, lo que genera desigualdad y una gran exclusión en la sociedad.

A los seis meses de haber nacido, Valentina fue diagnosticada con fibrosis quística, una enfermedad que provoca la acumulación de moco en los pulmones, el tubo digestivo y otras áreas del cuerpo. Sus padres ya habían perdido a un hijo por la misma enfermedad. Lo único que necesitaba era un triple trasplante (pulmón, hígado y páncreas).

No pudo tener su triple trasplante porque no tenía el dinero suficiente para pagarlo (U$S 650 mil), aun con toda una iniciativa por parte de famosos y deportistas que buscaron recaudar el dinero por medio de la iniciativa “Una lucha por la Vale”. Además, debía esperar a cumplir 15 años, aumentar de peso (pesaba 35 kilos al morir). A esto se sumaba la falta de órganos compatibles.

Considerando estas cosas, se puede entender mejor el contexto en el que Valentina pedía, a principios de este año, el derecho a morir. Una niña de 14 años le pedía a su gobierno que le permitiera acceder a la eutanasia. Algo que es ilegal tanto en Chile como en Jamaica y Argentina.

¿Qué le hizo pedir la eutanasia a Valentina?

Ella vio morir a su compañero de sala de la misma enfermedad y escucho a su papá decir que si no lo ayudaban, se iba a ahorcar. Eso fue lo que hizo que una niña le pidiera piedad a su Presidenta. La respuesta fue contundente: NO.

Pero, durante el último tiempo, Valentina cambio de opinión. “Hay gente que me hizo cambiar de opinión”, dijo; entre otras cosas, lo que hizo la repensar su postura fue la visita de Maribel, una cordobesa que perdió a tres hermanos por la misma enfermedad, pero que, aun así, logró sobrevivir.

En septiembre cumpliría los 15 años, y estaba preparándose para festejarlo. Murió el jueves pasado, luego de pelear durante 14 años.

El sistema argentino, diferencias.

En Argentina, cualquier persona que ingrese a un hospital tiene derecho a ser atendido. De hecho, es una obligación para los médicos profesionales atenderla. Este sistema esta subdividido en tres: público, privado y seguro social (obras sociales). Cada uno hace que toda la población del territorio argentino pueda acceder a la atención médica, pueda o no pagar por ella.

El subsistema público, conformado por los hospitales públicos, centros de salud primaria, opera a través de los ministerios nacionales, provinciales y municipales. Es destinado por todas aquellas personas que carezcan de cobertura y recursos. Aunque cualquiera puede acceder a él, con o sin cobertura. La atención es TOTALMENTE gratuita. ¿Cómo se sostiene? Por medio de recursos fiscales y recaudación que ingresa gracias a las personas con obras sociales o medicina prepaga.

El subsistema de seguro social, está basado en las obras sociales. Estás son destinadas a trabajadores con dependencia, monotributistas y a sus familias, así como también jubilados.

El subsistema de salud privada, dirigida a quienes tienen un alto ingreso.

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