sábado, octubre 23, 2021
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Entrevista a Lourdes Fargi, patinadora artística

Buenos Aires.- Tardecita calurosa y nublada de otoño con una humedad que pega bien las hojas caídas en el suelo. Sábado en Mármol, calles tranquilas de zona sur, barrio de casas bajas y la invitación de nuestra cordial anfitriona desde un pasillo que nos tienta y recibe con mates y galletitas para iniciarnos en el universo del patín. Lourdes Fargi desde los cuatro años está arriba de los patines… y acumuló tantas medallas como días vividos. Bien rodeada de su familia, mamá Mónica, papá Fernando y sus abuelos. La cuidan, la miman y la aconsejan en todo. Ella sabe que así vienen los éxitos que hasta acá logró con creces. Nos recibe de manera afectuosa, su simpatía nos envuelve en su mundo. Se dispone cálidamente a contarnos sobre su profesión, su pasión. Con tan sólo 17 años domina el arte de este deporte único, que es su vida…

A modo de introducción le pedimos que nos dé un panorama del patín para ilustrarnos un poco más…
– Contanos cómo se dividen las categorías en patín
– El patín profesional se divide en categorías: primero la iniciación, son las chicas que recién empiezan y se dividen por edad. La C, la B y la A, en ésta última se empiezan a dividir en infantiles, cadetes de 14, 15 años y juveniles de 16, 17 años en las que estoy yo ahora. También están las categorías Junior hasta los 20 y Senior. Más alta que la A, encontrás la categoría Internacional, que es la que participa en los mundiales.

– También se divide en disciplinas, ¿no?
– Sí, se dividen por disciplinas, una es Escuela, que no es artística y la otra es la Libre en donde están los saltos, los trompos, combinado con la música. Yo dejé de la categoría Escuela porque no podía pagar los torneos que se sumaba al costo de los patines que son importados (Italia).

 

Si a títulos y galardones se refiere, tiene lo suyo. Fue hexacampeona nacional desde los 11 años hasta los 15, en las categorías C, B y la A. En el 2013 fue dos veces campeona, en el nacional de la B en Córdoba y dos semanas después en Buenos Aires en categoría A ganó también. Nos sigue comentando acerca de la organización que tiene el deporte en nuestro país, se entusiasma, se nota lo que siente por el patín: «a nivel nacional hay federaciones en todas las provincias. En Buenos Aires hay más de cinco, entre ellas APM, Porteña, Gran Buenos Aires a la que yo pertenezco. Para los torneos se evalúa primero a los de Buenos Aires con eliminación. El año pasado quedé seleccionada para el Nacional que se hacía en Mendoza representando a la Federación pero no fui porque surgió la posibilidad de ir a Italia.»

 

-¿Cómo fue esa experiencia, cómo lograste viajar a Italia?
– Hace varios años que venía siendo convocada, desde los 14 para un torneo Europeo, luego de ganar el abierto de Sudamérica tres veces. El primero en Catamarca, me convocaron pero no tenía el dinero para viajar. Al año siguiente lo mismo en Mar del Plata y recién el pasado 2014, gracias al esfuerzo de mis padres y abuelos y mis ahorros vendiendo rifas en el colegio, pude viajar. Con mis compañeras del club cocinamos también para los jueces y hay un pozo en común para la gente que tiene que viajar. Pude cumplir un sueño que tenía de chiquita, de representar al país y ponerme la malla de Argentina en el Mundial en Italia, quedando quinta entre una treintena de competidores.

-¿Qué tal la gente, el país, qué te pareció?
– Mi experiencia de Italia fue muy linda. En general es gente muy fría, igualmente estuve en Mizano, íbamos a la playa y recorríamos toda la costa en bicicleta que nos prestaba el hotel en el que nos alojábamos. Hicimos excursiones a Roma, Venecia, conocí el Vaticano en donde presenciamos con el seleccionado una Misa del Papa Francisco.

 

Un tema que no quiere tocar mucho Lourdes, y que nosotros no insistimos en hacerlo pero que es un factor recurrente en nuestro país de postergaciones y olvidos, es el económico… Parece imposible hacer omisión a ello ya que el deporte tendría que ser uno de las tantas prioridades de esta Nación y se lo descuida tanto…
«Nos gustaría poder conseguir alguna ayuda de la intendencia de Almirante Brown, donde pertenezco, de Mármol. Mínima aunque sea, ya que este año me convocaron para dos copas, una en Filippini y un Abierto muy importante, luego de una revisión en Baradero entre patinadoras de todo el país, y se hace muy pesado económicamente (aún está pagando su viaje a Italia del año pasado).»

 

La pista es su hábitat natural y los patines parecen ser una prolongación de su delgada fisonomía. Su pasión, su amor…
– ¿Cómo se prepara una patinadora de tu nivel? En cuanto a entrenamientos, alimentación…
– Yo entreno todos los días, oficialmente de lunes a viernes en el club Villa Modelo de Gerli, partido de Avellaneda. Son cuatro, cinco horas arriba de los patines. Es un entrenamiento muy técnico, hay que ser muy preciso. También tengo mi preparador físico, trabajo con peso específico para patín. Después de entrenar viajo hasta Escalada en donde está el Gimnasio, Smart Training. La alimentación es muy importante, tengo un nutricionista con una dieta estricta, psicólogo deportivo porque a veces lo necesitamos en los bajones deportivos y antes de los torneos son muy importantes. Mi profesora Silvina Marino que es una genia y siempre nos ayuda muchísimo. El patín es muy sacrificado y el apoyo de mis papás hace posible todo esto. Salgo del colegio y voy a entrenar volviendo a las diez de la noche a casa. Entrenamos a veces hasta los domingo alquilando una pista.

– Tu vida además del patín, ¿cómo te organizas?
– Mi vida es 90 por ciento patín, 10 por ciento vida personal. Hay que organizarse, mi vida común en el colegio, mis amigos. En el club hice muchos amigos y también tengo mi grupo de teatro en Lomas de Zamora que somos bastante unidos. Y generalmente nos reunimos los fines de semana que no entreno, con mis amigos. Con el estudio, en el tren aprovecho esas dos horas de viaje para eso.

El esfuerzo y el ejemplo de sus padres se ven reflejado en su personalidad, en su disciplina, en su entrega cien por ciento, sin guardarse nada.
– En el futuro, ¿cómo te ves?
– No puedo vivir del patín, ya que es amateur, pero lo voy a hacer hasta ver cuál es mi techo, llegar a mi máximo nivel. También quiero seguir una carrera, entre derecho y comunicación social.

Con la verborragia digna de una joven adolescente que no se calla nada y que su ímpetu le hace sortear todos los obstáculos que se le presentan para seguir adelante y conseguir sus objetivos. Arriba de los patines, en el teatro, en la vida… con la velocidad, concentración, esfuerzo, destreza, armonía y sentimientos que refleja en la pista… así sigue esforzándose Lourdes. Cueste lo que cueste.

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