Fuerzas iraquíes toman base militar kurda e ingresa en Kirkuk

Fuerzas iraquíes tomaron base militar kurda e ingresaron en Kirkuk

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Medio Oriente- Este lunes las fuerzas iraquíes ingresaron al centro de Kirkuk, luego tomar una de las instalaciones estratégicas ubicada a las afueras de la ciudad, donde se concentra la mayoría kurda del país.

Según anunciaron los militares en un comunicado, el ejército iraquí, tomó posesión de la base militar K1, así como del yacimiento de gas y crudo de Baba Gurgur y las oficinas de la estatal petrolera, en medio de una polémica operación que surgió luego del referéndum separatista realizado el pasao 25 se septiembre por la región kurda de Irak, y el cual no cuenta con el reconocimiento de Bagdad, pues tanto el gobierno kurdo como el iraquí, se adjudican los derechos sobre esta zona rica en petróleo.

El avance de Irak en el terreno, se da tras el  fracaso en  las conversaciones realizadas el pasado domingo entre kurdos e iraquíes, en el que el liderazgo kurdo desestimó las exigencias del gobierno iraquí de anular los resultados obtenidos en el referéndum, lo que había provocado el fuego cruzado entre ambos bandos en las cercanías de Kirkuk.

Recuento histórico

Recordemos que en el 2014, las fuerzas kurdas establecieron su poderío en gran parte de la provincia, cuando el autodenominado Estado Islámico (EI) causó estragos arrasando el norte de Irak, suceso tras el cual, los dos ejércitos unieron fuerzas ante la lucha contra los militantes del EI.

Durante los últimos años, los kurdos conformaron una de las principales líneas de defensa ante los avances yihadistas, obligando a Occidente a reconocerlos como aliados clave en la guerra.

Sin embargo, la liberación del territorio provocó que la potencia kurda se consolidara y convocara a un referéndum separatista, con el que pretenden lograr por fin, la consolidación de su propio Estado.

Sobre el referéndum

La consulta realizada por los kurdos en el mes de septiembre, y la cual obtuvo un 92% de aprobación por parte de los electores, fue fuertemente criticada tanto por el gobierno iraquí como por miembros de la comunidad internacional, quienes manifestaron el temor de que el mismo conllevara a una desestabilización de la región y afectara negativamente la lucha.

Por esta razón, el primer ministro iraquí, Haider al Abadi, solicitó a los kurdos que se anularan los resultados y que “en el marco de la Constitución”, accedieran a participar en un diálogo con Bagdad.