Fuga de cerebros

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Buenos Aires.- La lesión de Nacho Fernández en los movimientos precompetitivos de ayer fue tan inesperada como inportuna. La baja del volante completó la fuga de cerebros iniciada con la decisión de sentar a D’Alessandro en el banco. Un River sin ideas rescató un triunfo gracias a una casualidad.

Aunque el comienzo del semestre no haya sido el mejor para ninguno de los dos jugadores, el partido frente a Atlético Rafaela demostró la importancia de Fernández y D’Alessandro en la construcción del juego riverplatense. Nunca mejor dicho: brillaron por su ausencia.

Cuando en el segundo tiempo entró el “Cabezón”, River mejoró, pero no necesariamente por su ingreso. De hecho, en pocos minutos perdió probablemente la misma cantidad de pelotas que Andrade en 58′. Sin embargo, su presencia fue acompañada de una mejoría en las proyecciones de Moreira y de un guiño de Delfino que, en algunas oportunidades, le cobró al “22” infracciones que no sancionó, por ejemplo, en favor del Pity Martínez.

A esto hay que sumarle quiénes fueron sus reemplazantes en el once inicial. En lugar del ex-Gimnasia estuvo Camilo Mayada, mientras que por D’Alessandro quien recuperó la titularidad fue Martínez, que volvía de la expulsión. Justamente el uruguayo y el ex-Huracán no se destacan por el juego asociado sino por su velocidad y uno contra uno, respectivamente.

Además, el pibe Andrade, de características similares a su referente que aguardaba en el banco, no estuvo fino y punzante como en otros partidos, por lo que no logró calzarse la pilcha de armador para conseguir las conexiones que este campeonato le sacaron una sonrisa a la pelota.

Así, River deambuló en la intrascendencia durante prácticamente los 90′. Con algunos intentos aislados y remates de afuera del área, con el Pity como protagonista, el Millonario no pudo conectar ninguna de sus líneas. En el fondo, ni Maidana ni Mina, que parecía tener los mapas ecuatorianos activados en su GPS, pudieron limpiar la salida. Por su parte, Casco abusó del recurso de centralizarse y Moreira no encontró profundidad hasta los minutos finales.

En el medio, Ponzio se desordenó una y otra vez y, ante la presión ejercida por Rafaela, tampoco pudo construir junto a los otros volantes. Mayada, alternó su función natural como volante derecho con intentos por suplantar su compañero lesionado, sin gran éxito en ninguna de las alternativas.

Los delanteros se perdieron ante la falta de creación de sus compañeros. Sólo pudieron bajar algunas pelotas para comenzar ataques que finalizaron sin peligro. En este caso, lo que más preocupa en Núñez es lo que pasa con Alario. Como si se hubiese contagiado algún virus en su paso por la Selección, desde su retorno al club parece estar al borde de la desesperación para sacarse la “mufa”.

Por todo esto River ayer extrañó a sus cerebros. Fernández, aunque a veces a cuenta gotas, es quien comienza y da sentido al juego de River y encuentra a D’Alessandro como su principal socio para construir los ataques. El equipo de Gallardo ha mostrado dos caras durante lo que va del semestre: grandes sociedades de a ratos en ataque, y huecos y desconcentraciones prolongadas en defensa. Ayer sólo exhibió esta última faceta y se sostuvo en las manos de Batalla, para terminar ganándolo por una cabeza.

Para enfrentar el jueves a Unión por Copa Argentina, es casi un hecho que el Muñeco le devolverá la titularidad a D’Alessandro. De no llegar Nacho por su molestia muscular, Rossi ayer picó en punta para ser su reemplazante. Con tan sólo un tiempo de entrega y buena distribución le alcanzó para ser uno de los mejores del partido y el principal candidato para estar desde el arranque contra el Tatengue. Habrá que ver si para Gallardo esos 45′ le habrán bastado a Rossi para ser el Pinky del Cerebro Andrés.




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