Independentistas catalanes se rehúsan a condenar la violencia callejera por detención de Puigdemont

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La violencia ha tomado con fuerza las calles de Cataluña en los últimos días. Una violencia política generalizada. Hoy coloca a la región en un gran dilema: seguir apoyando el secesionismo o condenar la violencia.

Pues parece que la razón y el sentido común no priman, pues los partidos independentistas y los comunes se han constituido en un solo bloque para negarse a condenar los altercados violentos entre manifestantes catalanes y la Policía. Todo esto a raíz de la detención en Alemania del líder separatista Carles Puigdemont.

La polarización político-partidista se profundiza. Los partidos catalanes radicales, como Junts per Catalunya, ERC, la CUP y Catalunya en Comú votaron en contra de una petición del Partido Popular (PP) en la que se lee textualmente una exhortación.

“La violencia jamás puede ser considerada un instrumento legítimo de reivindicación y no existe justificación alguna para sus autores. Por este motivo el Parlament condena enérgicamente los actos violentos en los que han desembocado las recientes concentraciones convocadas por la ANC, Òmnium Cultural y los llamados Comités de Defensa de la República”, expresa.

La posición del PP contra la de los independentistas

Más abajo, el llamado del partido oficialista, liderado por el presidente español Mariano Rajoy, es más contundente: “Los asaltos violentos a instituciones, los destrozos de mobiliario urbano, el corte de carreteras que afecta a miles de catalanes y los ataques contra los cuerpos policiales de los últimos días son propios de comportamientos antidemocráticos que deben recibir el rechazo unánime de las instituciones democráticas”, finaliza.

Entretanto, en el Congreso se desarrolla un intento por forzar a los independentistas ceder posiciones. Y es condenar la violencia en Cataluña y tomar cartas en el asunto.

Los populares solo recibieron el apoyo de Ciudadanos y del Partido Socialista de Cataluña (PSC), pero los votos no son suficientes como para aprobar una resolución legislativa que obligue institucionalmente al Parlament a cesar la violencia en las calles, dado el vacío de poder en la Generalitat.

La única facción catalana en condenar esa violencia es la conformada por los socialistas del PSC. Sin embargo, se abstuvieron de respaldar la dimisión del presidente del Parlament, Roger Torrent.

Esa propuesta de destituir al líder parlamentario catalán fue puesta sobre la mesa por Ciudadanos, el partido de Albert Rivera.

La solicitud del PP no es vinculante. No se prevé que surta efectos tangibles y políticamente impactantes para las fuerzas independentistas catalanas.