martes, noviembre 30, 2021
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La banalización de la violencia de género en los magazines

Buenos Aires- El conflicto entre Bárbara Vélez y Federico Bal dio mucho que hablar. Denuncias cruzadas, entrevistas en tv y tapas de revista. La contienda mediática armó un discurso en donde la víctima quedó como victimaria. La exposición mediática como enemiga de los involucrados.

La problemática de la violencia de género ha logrado hacerse su espacio en la agenda de los grandes medios de comunicación en Argentina. Los cuantiosos casos de femicidios, las denuncias por violencia física, las agresiones verbales y el acoso callejero, han resonado fuertemente en la sociedad. Es por eso que el debate está abierto y los medios masivos han elaborado diversos discursos al respecto de cómo tratar la problemática.

Y es que a pesar de que algunos programas de radio, noticieros y artículos en los diarios, tratan la violencia de género con cuidado, algunos formatos televisivos parecieran banalizar esta violencia que aqueja en diversos niveles a las mujeres alrededor del mundo. Es el caso de los programas con formato de magazine, aquellos que se alimentan de otros programas de televisión de alto rating y de las vidas privadas de personajes de la farándula.  En tanto los panelistas y los mismos conductores y conductoras manifiestan un repudio colectivo a la violencia de género, terminan siendo ellos quienes siguen difundiendo un discurso machista colmado de violencia mediática. Esto puede observarse tanto en los temas a tratar y la forma de presentarlos.

[pullquote]“Hay una concepción sexista en el modo de abordar las cuestiones de género en la mayoría de los medios masivos de comunicación” afirma Débora Plager[/pullquote]

El año pasado, con la eclosión del Ni Una Menos, personajes de la farándula y medios de comunicación posaron ante la cámara con el famoso cartel, exigiendo ante la sociedad justicia para las mujeres víctimas de la violencia de género. La misma expresión de apoyo a la marcha se dio en la segunda convocatoria el pasado viernes 3 de junio. Sin embargo, de regreso a la pantalla como todos los días, se siguen reproduciendo mensajes con alto contenido de agresividad para con las mujeres, especialmente las que trabajan en el medio. El caso de la separación seguida de denuncia por violencia de género de Bárbara Vélez y Federico Bal y el tratamiento sobre la ruptura de Silvina Escudero y Martín Amestoy son claro ejemplo del doble discurso mediático.

Los archivos de distintos magazines hablan por sí solos. Los programas de chimentos de la tarde, posicionaron en su momento a las mujeres de los medios en un lugar foco de críticas machistas y luego, tiempo después, las invitaron al piso tratándolas con un respeto que rayaba la hipocresía. Asimismo, en tanto reivindicaban su postura en contra de la violencia hacia las mujeres, en el programa de Doman titularon una noticia sobre Pampita muy poco acertada: “Pampita con Pico en Ibiza… ¿Vicuña de niñero? ¿Quién cuida a los hijos?»

El doble discurso vende, tanto el machista, en el cual se tilda de “loca” o “histérica” a la mujer, como aquel que se reivindica como acérrimo defensor de las mujeres ante la violencia.

El caso de Vélez y Bal dio mucho que hablar. La joven había posado para la tapa de una reconocida revista en donde se podía observar un moretón en su brazo. Posterior a esta tapa, Barbie Vélez erradicó una denuncia en Comisaría de la Familia y la Mujer de Tigre contra su ex pareja y a partir de ese momento se sucedieron más tapas de revista, artículos y entrevistas en los programas de chimento más vistos del país. En el programa de Rial se sentaron tanto Vélez como Bal. Cada uno contando públicamente su parte de la historia.

[pullquote]Plager dice que:“La peor violencia machista hoy está en la justicia”[/pullquote]

La audiencia, por su lado, opinó sin descanso en las redes sociales. Y como si fuera un juego, vitoreaban a uno de los protagonistas y atacaban al otro.  De Brito, por su parte, decidió difundir supuestas fotografías del departamento de Bal en las cuales podía observarse el desorden y destrozo de muebles. Todas estas exposiciones mediáticas de la vida de los artistas dieron horas y horas de material para que estos programas opinaran, investigaran, indagaran y divulgaran en los hechos de violencia acontecidos en las parejas mediáticas Vélez-Bal, Escudero-Amestoy.

De repente, la violencia de género, que antaño se escondía en el ámbito privado, hoy sale a la luz demostrando que la problemática atraviesa a la sociedad toda. Y que la violencia es sufrida también por las mujeres que vemos a diario en la tele, en las revistas y el teatro.

Los moretones visibles en el cuerpo de la hija de Nazarena Vélez, el quiebre en vivo de Escudero en el programa de Rial y la cantidad de terceros que opinaron al respecto, brindaron a los programas contenido con el cual llenar espacio televisivo. Sin embargo, el circo mediático no paró ahí, ya que los programas invitaron a Bal y Amestoy (acusados de ejercer violencia a sus ex parejas) para que también tuvieran espacio que les permitiera expresarse. ¿Eso es querer dar lugar a todas las voces o es show televisivo?

Bal decidió darle una entrevista a Jorge Rial y negó una y mil veces haberla golpeado a Vélez. Cuando el conductor le pregunta por qué Vélez afirma lo contrario, Bal dice: “Son las cartas que cada uno vamos a jugar ahora”.

Amestoy incluso describió su visita al piso de Desayuno Americano como un “descargo” y no dudó en minimizar el asunto, explicando que a Escudero la vio llorar hasta por frío. También contó que desde que comenzó a salir con la bailarina, se empezó a alejar cada vez más de su familia y amigos.

A pesar de los relatos abrumadores de ambas mujeres y de la sensibilización que generaron, la cuestión de violencia de género fue tratada individualmente y no como el problema social que realmente es. Por otra parte, la mediatización de ambos casos cruzó la fina línea que separaba una situación grave y la banalización de la misma. Todo esto por el juego mediático del rating, la venta y la viralización de los programas televisivos. Los casos fueron presentados cual telenovela latinoamericana, con testimonios de los protagonistas y de terceros, con fotos y tweets. Objetivamente, quien tendría que estar analizando el caso es la justicia, no la televisión y su audiencia.

Considerando la problemática de manera más general en los distintos discursos televisivos, Débora Plager, conductora y periodista (actualmente panelista en Intratables) manifiesta que “hay una concepción sexista en el modo de abordar las cuestiones de género en la mayoría de los medios masivos de comunicación”. Sin embargo es optimista y afirma que se han visto ciertos avances. En ese sentido, explica que “hasta hace poco para tratar algunos casos policiales se hablaba de crimen pasional hoy ya nadie desconoce que son claros casos de femicidio o violencia de género”.

débora plager
Foto: Instagram Débora Plager

La periodista hace hincapié en la importancia de “insistir en modificar lo que sucede con la justicia y el tratamiento policial a las mujeres que sufren violencia”. Plager asevera que “la peor violencia machista hoy está en la justicia”. Lo cierto es, que a pesar de que se han visto avances al respecto, aún queda un largo camino por recorrer. Es imprescindible que el Estado se haga presente y trabaje sin descanso para erradicar la violencia de género. La justicia también tiene que hacer su parte. Y los programas de la tarde deben entender la importancia de tener un micrófono y la responsabilidad que eso conlleva. En ese sentido, deberían dejar de banalizar, al menos, la violencia de género.

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