La boda de cuentos de hadas de Pippa Middleton

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Inglaterra. – En una ceremonia de ensueño, la hermana de la duquesa de Cambridge celebró su matrimonio.

El día finalmente llegó. La dama de honor más famosa del mundo finalmente protagonizó su propia boda con James Matthews, un millonario de 41 años, gestor de fondos de inversión, antiguo piloto de carreras y heredero del título escocés de Laird of Glen Affric. Después de un largo romance, la pareja se comprometió en julio del 2016.

La íntima ceremonia se realizó en la Iglesia de San Marcos, ubicada en Englefield, al oeste de Londres. La fastuosa ceremonia costó, según la prensa inglesa, 300.000 y 500.000 euros. Nada extraño si consideramos que el anillo de compromiso costó 235.000 euros. Pippa llegó junto a su padre, Michael, en un Jaguar descapotable de 1951.

El vestido de la novia fue muy elegante y tradicional, un modelo lleno de encajes, mangas cortas y cuello alto de Giles Deacon. Se estima que la familia Middleton tuvo que desembolsar 45.000 euros por todo el atuendo, incluyendo el velo de  Stephen Jones, una tiara, y zapatos con perlas, al mismo estilo de “Cenicienta”, del diseñador Manolo Blahnik. El novio usó un traje oscuro, con un chaleco azul y una corbata roja.

La boda causó expectación en todo el mundo, los tabloides se pasaron meses especulando cuál sería el vestido o los invitados de la ceremonia, pero los más emocionados sin duda fueron los habitantes del pequeño pueblo de Englefied. Se tuvo que cerrar el espacio aéreo del lugar y además se proporcionó una pulsera de plástico a todos los invitados para evitar que alguien se colara a la fiesta sin haber sido invitado.

La familia de la duquesa se veía increíblemente feliz. La madre de Pippa, Carole Middleton, usó un vestido tipo cóctel de color rosa, quien entró a la iglesia del brazo de su hijo, James. La presencia de la novia del menor de la familia, Donna Air, sorprendió y fue quien, junto a la esposa del príncipe William, le robó el show a la novia, al ponerse un vestido largo de color crema. Otros invitados inesperados fueron Roger Fereder y su esposa Mirka Vavrinec.

Una de las primeras en llegar fue la princesa de Inglaterra, Kate Middleton, quien la esperó en la puerta de la iglesia junto a los pajes, donde se encontraban sus dos hijos: el príncipe George y la princesa Charlote. La futura reina rechazó ser la dama de honor para evitar quitarle el protagonismo, como Pippa hizo “involuntariamente” en su boda con William al ponerse ese perfecto vestido blanco; pero, pese a los esfuerzos de Kate, su vestido nude de “Alexander McQueen”captó mucho la atención. Ella se encargó de mantener a los niños en orden, que no hicieran bulla durante la ceremonia, además que logró que el vestido de su hermana menor luciera perfecto en todo momento.

Los príncipes de Inglaterra llegaron juntos. Una de las más esperadas fue la novia del príncipe Harry, y, aunque no se la vio en ninguna parte de la ceremonia religiosa, se rumorea que si asistió a la fiesta.

Un dato curioso que captó la mirada de los invitados fue los cambios de humor del heredero al trono de Inglaterra. Se le vio llorando, al parecer su madre lo habría regañado por algo, pero luego se calmó, hasta se animó a saludar a los fotógrafos.

Luego de que la boda terminara, ambos posaron para los fotógrafos y se fueron solos, en un auto manejado por Matthews, a la mansión de la familia de la novia en Buclkebury, que se encuentra muy cerca a la Iglesia. Sin duda una boda casi de la realeza.




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