lunes, octubre 25, 2021
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La democracia, a la izquierda (II)

Tras la definición en la Ciudad de Buenos Aires, se vienen las PASO nacionales. Atrás quedaron las críticas a la izquierda por hacerle el juego al PRO para renovarse en la ciudad y seguir gobernando en la jurisdicción más poblada del país. Llega el turno de renovar la máxima autoridad del Poder Ejecutivo de la Nación, elecciones para las cuales también tenemos alternativas de izquierda.

Entre los contendientes por acceder al mayor prestigio que podría alcanzar un argentino (después del de dirigir al seleccionado de fútbol, claro), nos encontramos con distintas vertientes del socialismo reformista. Hace años que no se encuentra una alternativa revolucionaria, todos las propuestas de izquierda buscan un espacio en el sistema democrático para “atender a las necesidades de los más desprotegidos”, no hay intentona de cambio, no hay propuesta que busque el restablecimiento del sistema desde cero, de éste u otro. Y, la verdad, si no triunfó el “que se vayan todos” en el 2001 por qué habría de funcionar ahora.

Así las cosas, mientras los postulantes “de derecha” enfocan su campaña en la seguridad y el despliegue policial o, tal vez, en un discurso reaccionario de los viejos y “buenos” valores, la izquierda democrática se pliega al discurso pos-moderno y progre de esta democracia ecuménica que se impuso a mediados del siglo XX y establece spots propagandísticos con el único fin de diferenciarse del neoliberalismo de los ’90.


Spot del FIT, contra los herederos de Menem
 

Spot del MST, los hijos de Menem
 

Spot del FIT, Rap contra los que vendieron el país

 

 
Spot del MST, Cacho Passman

 

Claro que, como ya establecimos la semana pasada, la izquierda no ha dejado de lado el mesianismo que la caracterizó siempre. Atenta al triunfo de la democracia, ahora se ha vuelto la única detentora de los valores de una democracia a la que en principio se opuso. Esta democracia burguesa, anti-obrera por definición, ahora es el gran baluarte de los partidos que planean defender a los trabajadores. No sólo eso, ellos son los únicos conocedores del verdadero cariz propio del sistema. Rasgo que sigue siendo, al menos, discutible. Cuando vemos la cantidad de alternativas de «izquierda» que se presentan, sin lograr establecer entre ellos un diálogo y un lugar para sus propias diferencias, escucharlos hablar del verdadero tenor de la democracia parece simple chicaneo.

Entonces, y tras cuatro años de la alianza en el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT), parece que se abre un resquicio de luz en el acostumbrado oscurantismo del Partido Obrero. En las Primarias Obligatorias de este año, Jorge Altamira no irá como único candidato del frente, sino que se abre la posibilidad de cambio: Nicolás del Caño y Miriam Bregman se presentan como una alternativa de cambio al siempre presente Altamira, quien hasta el momento había sido la cabeza en todas las elecciones. Increíble, un verdadero primer paso hacia la apertura al diálogo.

Estoy caminando por la ciudad y veo los carteles de Del Caño y Bregman, unos hombres los están tapando con otros carteles. La derecha reaccionaria, asumimos. No. Son los carteles de Altamira. Democracia progresista de izquierda.

 

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