sábado, octubre 23, 2021
InicioDeportesLa furia roja de Valdivia

La furia roja de Valdivia

 Copa América Chile 2015- Él, solamente, él podía abrir romper el cero en los arcos. Y no lo hizo pateando al arco, sino usando su talento y cabeza fría. Chile, de la mano de su Mago, sueña en grande para lo que viene.

La furia roja comenzó el cotejo con movilidad y un juego a uno y dos toques que generaban en los jugadores uruguayos impotencia por no poder encontrar la forma de frenar los avances de su rival. El eje central comandado por Marcelo Díaz, la conexión con Vidal y Aránguiz por los costados (ambos pisando el área constantemente y desmarcándose para recibir) y el talento y creación de un inspirado Valdivia fueron demasiado para Arévalo Ríos y Álvaro González en la contención del mediocampo oriental. Por lo que el volante del Palmeiras atraía las marcas, tocaba hacia los costados y profundizaba con magistral precisión.

La intención de Sampaoli fue tener una rápida circulación de pelota a través de su enganche y abrir la defensa uruguaya mediante las subidas de su lateral derecho, Mauricio Isla, para poder así desbordar y generar peligro en el área rival. A su vez, el explosivo Alexis Sánchez le agregaba gambeta y desfachatez en tres cuartos de cancha a lo que se sumaba los movimientos constantes de Vargas en ofensiva para intentar descolocar el férreo planteo defensivo de Tabárez.

Este plan funcionó casi a la perfección durante los primeros treinta minutos del partido, en donde el manejo del partido fue chileno y Uruguay sólo se limitó a obstaculizar juego sin generar ningún contraataque peligroso. Cavani no participaba del juego, tampoco Rolan y el único que intentaba tener profundidad era Cristian Rodríguez por el sector izquierdo.

¿Por qué «casi»? Porque le faltó eficacia y profundidad al conjunto trasandino. En otras palabras, no concretó en el arco rival el buen juego que mostró en ese primer tiempo. Así, fueron tablas hasta el entretiempo sin demasiadas chances claras de anotar.

Una buena jugada colectiva en donde Valdivia (y como todos los jugadores de este talento) habilitó magistralmente a Isla que con un fuerte disparo venció al hasta el momento imbatible Muslera. Porque no es un pase común. Quizás para el ojo del espectador neutral o no avezado en la materia es simplemente una conexión de balón de pocos metros. Pero viendo más allá, lo que hizo Valdivia fue increíble: cabeza fría, sutil toque en lugar del disparo y a guardar.

Desde esa situación y faltando diez minutos para clasificarse a semifinales, el ambiente se volvió una caldera y el fútbol se perdió entre patadas, insultos y discusiones. Chile intentó cerrar el partido a través del pase hacia los costados aprovechando la superioridad numérica. Salió del césped nuestro Mago y el fútbol insultó a los aires porque por un rato nos hacía acordar a los grandes enganches sudamericanos de los últimos tiempos tales como Valderrama, Riquelme o Etcheverry.

El pálido Uruguay en ningún momento del partido (y quizás, como en toda la Copa) pudo enhebrar jugadas en ataque y su furioso 4-4-2 (que en muchos momentos pareció 4-5-1) no bastaron para lograr frenar los embates chilenos.

Chile, por su parte, continúa con su ilusión a través de su conductor que cuando está en un buen día, incrementa las chances de pensar en obtener el título por primera vez en su historia.

Artículo anteriorA 37 años del primer título mundial
Artículo siguienteBronca charrúa
RELATED ARTICLES

Most Popular

Recent Comments