jueves, octubre 21, 2021
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La humanidad de arcilla

“Las buenas ideas no tienen horario y suelen venir a la mente en cualquier momento”, aseguró el director creativo de la compañía de animación inglesa Aardman, Melvin Crossingham, en exclusiva a Segundo Enfoque. Agregó que “las buenas ideas funcionan realmente como tal, cuando se complementan con una técnica igual de buena”.

En Aardman, se suele trabajar de forma bastante desestructurada, la libertad impera sobre los animadores y creativos. Nadie jamás se sentirá abrumado por la presión de un productor que necesita una idea brillante para antes del mediodía. “Nos damos el tiempo para generar un contenido que tenga una respuesta emocional con el público”, contó.

Dar a luz obras maestras de la animación plano por plano como “Pollitos en Fuga” no es algo sencillo. Todo comienza con una sesión de brainstorming –una lluvia de ideas dicho en criollo- en donde cada miembro de la productora “mezcla” sus conceptos y apreciaciones con los de sus compañeros. “Una vez que conseguimos una punta interesante, el proceso entero hasta llegar a una película tarda unos cinco años”, detalló Crossingham.

En estos tiempos modernos en los que los programas de computadora lideran la taquilla de las producciones infantiles, Aardman concibe a los protagonistas de sus trabajos a partir del modelaje en arcilla. Contrario a lo que muchos creen, la utilización de dicho material fue una casualidad. Crossingham reveló que el abuelo de un productor le aconsejó utilizar arcilla porque “se moldeaba fácil”.

Desde ese momento, los personajes esculpidos a mano se han transformado en marca registrada de la productora. “Nos gusta que no sea totalmente prolijo. Las marcas de los dedos, esas imperfecciones, son parte de nuestra identidad”, manifestó.

El humor de las películas de Aardman también ha dejado una huella imborrable en la historia de la animación. La idiosincrasia británica se ve reflejada en cada escena. “Es lo que somos, es nuestra forma de hacer reír. No pretendemos ser otra cosa”, justificó.

Otro aspecto remarcable de la compañía es su preferencia por filmar con una técnica de plano por plano: consiste en aparentar el movimiento de objetos estáticos por medio de una serie de imágenes fijas sucesivas. “Recreamos entre tres y ocho segundos de animación por día”, explicó. Sin embargo, hay momentos en lo que recurren a la animación por computadora, pero tratan de mantenerlos al mínimo. “Cuando se sobreutiliza, aburre”, sinceró.

Por último, en relación a lo arraigadas que están muchas de las producciones fílmicas de Aardman en la “Generación Y” argentina, consignó un sentido mensaje. “Es realmente gratificante ver el impacto que tuvo, es un sentimiento hermoso”, concluyó.

Cómo Melvin llegó a ser Crossingham

Tiene el perfil de un típico inglés. Nadie sospecharía que aquel hombre de cabellos colorados, contextura delgada y un rechazo a la pronunciación de la R, que haría crispar a cualquier americano, es el director creativo de la compañía de animación Aardman, Melvin Crossingham.

Nunca deja pasar la oportunidad para agradecer la forma en la que su vida profesional se ha desarrollado. “Apenas salí de la escuela de cine, entré a Aardman”. Sus comienzos en la productora fueron hace casi 22 años como un colaborador freelance, pero al poco tiempo se estableció como uno de los animadores con más futuro y allí le ofrecieron un contrato en planta permanente.

“Mi primer gran desafío fue hacer ‘Pollitos en fuga’”. La historia trata sobre un grupo de gallinas que se fugan de una granja para evitar ser transformadas en comida humana. “Tratamos de replicar lo que pasaba en los campos de concentración del Tercer Reich. Fue muy intencional y muchos espectadores se dieron cuenta”.

Sin embargo, su momento dorado comenzó con “Wallace y Gromit: la batalla de los vegetales”. Mucho antes de empezar con la filmación, Melvin notaba que el director Nick Park parecía verse agobiado con las responsabilidades y le sugirió ayudarlo en cualquier labor para “liberarlo de la presión”. Park, quien ya contaba con una dilatada trayectoria, le ofreció ser co-director de la cinta.

Los detalles que Melvin aportó aseguraron el éxito del largometraje de los icónicos personajes de Aardman y catapultaron al, por entonces, animador. Peter Lord, cabeza máxima de la productora, le ofreció la dirección creativa, labor que desde entonces desempeña.

“Todo lo que he logrado hasta ahora no hubiera sucedido de no haber contado con el apoyo de mis padres”, recuerda. Quizá si ellos hubiesen pensado como su abuelo que quería enlistarlo en las Fuerzas Aéreas, el mundo se hubiese perdido la brillantez de Melvin Crossingham.

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