Cultura

La magia de la danza

El lugar de esta disciplina en el Arte

La anécdota es conocida. La pequeña Gillian, de ocho años, presentaba todos los síntomas de fracaso escolar. No cumplía con las consignas, ni terminaba con sus tareas, ni podía prestar atención en clase. Era desprolija e inquieta (hoy diríamos hiperkinética). El colegio expresó su preocupación por la niña, y le sugirió a los padres cambiarla a una institución de educación especial.

Sumamente consternada, la madre de Gillian la llevó a una consulta psiquiátrica. Luego de evaluarla, el médico le pidió a la pequeña que esperara fuera del consultorio. Encendió la radio. Y le dijo a la madre, en secreto: “obsérvela”.

En la sala de espera Gillian giraba, saltaba, hacía piruetas de una gracia excepcional. El médico afirmó entonces: “Su hija no está enferma. Es una bailarina. Llévela a una escuela de danzas”.

 Gillian Lynne
Gillian Lynne

Esa niña se transformaría en la célebre Gillian Lynne, coreógrafa de Andrew Lloyd Weber y responsable de éxitos como “Cats”. Su historia fue incluida en el libro “The Element” de Sir Ken Robinson y se viralizó gracias al uso de las redes sociales.

En el Día Mundial del Arte me parece importante recordar a esta rama algo denostada socialmente: la danza. Desde que el hombre es hombre, baila. Para los antiguos griegos la danza (o “gimnasia”) era la más perfecta de las artes, porque combinaba la teoría y la praxis, la belleza y el movimiento. El baile era la síntesis perfecta entre la actividad intelectual y la física. No se trataba de un mero conjunto de ejercicios o prácticas: simbolizaba el equilibrio entre cuerpo y espíritu.

Argentina siempre se ha destacado por producir bailarines de excelente nivel, reconocidos a nivel internacional. Personalidades de la talla de Julio Bocca, Maximiliano Guerra, Eleonora Cassano, Olga Ferri, María Fux, Paloma Herrera, Hernán Cornejo, Iñaki Urlezaga. ¿Cuál es el secreto? Y, quizás más importante: ¿por qué se trata de un arte marginal, muchas veces denostado?

Maximiliano Guerra
Maximiliano Guerra
Iñaki Urlezaga
Iñaki Urlezaga

En un colegio un niño usualmente aprende volley, fútbol, handball, hockey, a lo sumo atletismo. Son muy pocas las instituciones educativas que ofrecen en su currícula danza; y, si lo hacen, siempre se trata de una actividad extra programática. La educación física no contempla actualmente la necesidad de enseñar baile. No se la concibe como una “actividad física”.

Por otro lado, teniendo en cuenta las diversas ramas del arte que están presentes en la escuela, todos los chicos aprenden literatura, música, plástica. ¿Y danza? La danza se contempla como algo extra, diferente. Tiene otro status. Por algún motivo no posee la misma carga simbólica que el resto de las actividades artísticas.

En la Argentina existen instituciones públicas de altísimo nivel que se dedican a la enseñanza de la danza. Una de ellas es el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón. Ingresar no es sencillo, permanecer tampoco. Los aspirantes deben atravesar un riguroso examen que incluye no sólo la evaluación de la destreza del postulante, sino también un análisis médico muy estricto.

Para estudiar en el Colón uno debe poseer determinada talla y peso. Se mira el empeine y se tiene en consideración incluso el largo del cuello. Cientos de niños se presentan. Sólo unos pocos ingresan. Las materias que se dictan incluyen técnica de puntas, danza argentina, española, contemporánea, lenguaje musical, preparación física, francés, entre otras. Se trata de una preparación exhaustiva y de enorme calidad.

Instituto Superior de Arte del Teatro Colón
Instituto Superior de Arte del Teatro Colón (ISA)

Aquéllos que han incursionado en el mundo de la danza, en especial en el de la danza clásica, saben que se trata de un terreno árido. El esfuerzo es gigantesco, y las satisfacciones pocas (aunque sólidas). Son muy frecuentes las lesiones, no sólo por el uso de las zapatillas de punta en las mujeres, sino por la enorme dificultad y gasto físico que implican los saltos y piruetas. Sin embargo, hay algo que sigue convocando. Algo único y mágico.

La práctica de la danza conlleva mucho sacrificio, a veces invisible para el público
La práctica de la danza conlleva mucho sacrificio, a veces invisible para el público

Últimamente se ha tratado de popularizar el ballet, acercarlo al público, hacerlo más masivo. En esto han jugado un rol central películas taquilleras como “Billy Elliot” o “El Cisne Negro”, grandes favoritas de los espectadores. Existe también un proyecto a nivel internacional llamado “Ballerina Project”, ideado por Dane Shitagi, que difunde imágenes de bailarinas clásicas en contextos cotidianos o urbanos.

Las fotos retratan a las bailarinas como personas comunes y corrientes, que integran la danza en su vida diaria. Las imágenes muestran diversas facetas y emociones de las intérpretes. El proyecto ha tenido una repercusión mundial gracias al apoyo de redes sociales como Facebook, pero también se puede seguir por Instagram, Tumblr, Twitter y Pinterest.

Ballerina Project
Ballerina Project

 

Ballerina Project
Ballerina Project
Ballerina Project
Ballerina Project

Ojalá un poco de la magia de esta disciplina pueda repercutir en nuestra cotidaneidad y llenarla de vida y color.

PELÍCULAS SOBRE DANZA

Billy Elliot

El Cisne Negro

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María Carolina Fabrizio

Estudiante de Letras. Orientación en Literatura Extranjera. Investigadora independiente del género fantástico y la literatura vampírica. Escritora, ensayista y friki.

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