Mujeres marchan en contra de la prohibición del aborto

Las mujeres se hicieron oír en Uruguay

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Uruguay.- Más negro que nunca. Así inició este ocho de marzo. Cuando el sol todavía no había salido en Uruguay, la noticia tiñó de dolor el arranque del Día Internacional de las Mujeres. Un hombre asesinó a su ex pareja (mujer) y al policía que la custodiaba.

Según reseñó el portal El País, un minuto de silencio, por esta y otras tantas muertes de mujeres, abrió la marcha central de ayer. Dicha concentración inició poco después seis de la tarde.

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El ruido fuerte, propio de una multitud, hizo que no todos los manifestantes registraran aquel instante inicial.

Pero el asunto estuvo presente: en las remeras negras, en los carteles, en los cantos.

Posterior al silencio, un grupo de chicas inició a corear: “Señor, señora, no sea indiferente, se matan a las mujeres en la cara de la gente”.

La rima, acompañada de palmas, contagió a varios de los presentes. Aunque como resulta tradicional en las marchas, un cántico iba desplazando a otro:

“Mujer, escucha, únete a la lucha”.

Marcha de las mujeres

Eran más de trece cuadras, esos espacios cercanos a la Intendencia de la ciudad de Montevideo, llenas de diversidad.

Había una mayoría de mujeres, como marcaba la consigna, pero igualmente acompañaron los hombres.

Participaron José Mujica, Daniel Martínez, Yamandú Orsi, Mariano Arana, Alberto Curiel, Rafael Michelini. Y cientos, tal vez miles, de anónimos.

Repiqueteaban los tambores, a la altura de la avenida 18 de Julio y Yaguarón. Esto ocurrió cuando un cartel llamó la atención:

“Violentas no nos representan”. Eran un puñado que se indentificaban como “femeninas”, pero “no feministas”.

Cabe destacar que el encuentro, entre feministas y contrarias, tuvo una dialéctica propia de la democracia del  Uruguay.

Mientras unas levantaban su cartel con orgullo, las otras mujeres respondían con los tambores.  Como si el piano, el chico y el repique hablaran.

Mujeres desentonadas

Únicamente hubo un puñado de cuatro mujeres que desentonaron.

Caminaban con caretas de cotillón, como escondiendo la cobardía, y al pasar por la iglesia del Cordón lanzaron pintura roja sobre la fachada.

Posteriormente escabulleron entre la multitud y reaparecieron dos cuadras más adelante para realizar grafitis en una vidriera de un negocio de ropa:

“Acá explotan mujeres”.

El violeta, mezcla del rojo y el azul, simboliza, según la Psicología de los Colores, los “sentimientos ambivalentes”.