martes, septiembre 21, 2021
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Los secretos que encierra Medina Azahara, la ciudad palatina del Califato

La enigmática ciudad palatina de Medina Azahara, que fue edificada bajo las órdenes del califa Abd-al Rahman III a los pies de Sierra Morena y que se localiza a ocho kilómetros de Córdoba, es uno de los principales atractivos turísticos de esta provincia andaluza.
Sobre Medina Azahara se cuentan muchas leyendas y alguna de ellas ha calado de manera importante en el imaginario colectivo cordobés. Así, la tradición popular asevera que, una vez autoproclamado califa Abd-al Rahmán III en el año 929 d.C., y tras ocho años de reinado, mandó construir una urbe palatina en honor a su amante Azahara.
No obstante, estudios recientes sobre la ciudad estiman que la razón más probable de la fundación de la nueva Medina era ofrecer una imagen renovada, fuerte y poderosa del recién creado Califato independiente de Occidente. Pretendían situarlo como uno de los mayores reinos medievales de Europa.

Así se diseñó la ciudad

Medina Azahara es un emplazamiento palatino que en su origen estaba dispuesto en tres terrazas rodeadas por una muralla. En las zonas superior y media se sitúa el Alcázar Real mientras que la zona más baja era la reservada para las residencias y la mezquita, edificada extramuros de la ciudad.
Algunas fuentes históricas revelan que en la construcción participaron unas 10.000 personas. El califa, en su intento de hacer de Medina Azahara una de las joyas de su reino, no se privó de ningún lujo y buscó materiales muy cotizados. Quería hacer ver al mundo que la ciudad era la insignia de sus poderosos dominios.
Mármoles violáceos y colorados, piedras bellas y oro y un cuidado trabajo artesanal de reputados canteros; así como contribuciones bizantinas, dieron lugar a la majestuosa ciudad. En la actualidad, lo que queda es un vestigio de la grandeza del esplendor del califato.
medina azahara
Para conocer más a fondo lo que todavía queda en pie de la que fuera residencia oficial para los altos funcionarios del califato y sus sirvientes en el siglo X, siempre puedes reservar tu visita guiada a Medina Azahara, donde descubrirás de la mano de expertos historiadores y arqueólogos la relevancia histórica de este yacimiento.

El Alcázar de Medina Azahara, una joya arquitectónica

El Alcázar Real en la ciudad era la residencia oficial del califa. En este emplazamiento se distinguían dos partes bien diferenciadas, una pública y otra privada. En la zona de carácter público se sucedían las visitas oficiales.
La parte más alta de este edificio era el lugar donde se ubicaba el Salón Alto, dispuesto en cinco naves con arcadas. Más abajo se hallaba el Salón Rico, una estancia dividida en tres naves; con arcos de mármol rojizo y azulado, las naves laterales eran ciegas u la central abierta.
El Salón Rico recibe ese nombre por su decoración en ataurique (motivos vegetales labrados) y la riqueza de todo su conjunto, que finalizaba con una salida abierta al Jardín Alto, de gran belleza. Este espacio ajardinado, dividido en cuatro zonas, tenía como punto de intersección un pabellón y cuatro albercas. Según la leyenda, las aguas de una de las albercas, la situada frente al Salón Rico, tenían mercurio. Por ello todo el circuito de riego ofrecía destellos de mil colores.
Fuera del Alcázar, la ciudad se disponía en calles con rampas empinadas en dirección hacia el gran pórtico oriental, el lugar desde el que accedían los embajadores que recibía el califa. Delante del pórtico se abría una enorme plaza que concentraba a las tropas y a los responsables de las liturgias protocolarias.
Todo el conjunto palatino fue víctima de las guerras que se sucedieron en Al Andalus desde el siglo XI, y lo que antaño fuera todo un regalo para la vista, conforma hoy las ruinas de Madinat al-Zahra. La ciudad solo se mantuvo en pie por 60 años. Pero, transcurrido más de un milenio desde su construcción, todavía sigue siendo uno de los grandes atractivos en uno de los destinos más visitados de España, Córdoba.

Medina Azahara

Consejos para visitar Medina Azahara

Lo más importante cuando se visita Medina Azahara, es saber que el acceso hasta el yacimiento arqueológico no es posible realizarlo en coche. Es decir, no se puede llegar a la misma puerta con el vehículo. Tanto si viajas en coche como si lo haces en bus, hasta la entrada hay que tomar un autobús lanzadera.
En caso de viajar directamente desde Córdoba hasta el yacimiento, la lanzadera ya está incluida en el precio del billete. Una vez se llega hasta el punto desde el que parte la lanzadera, es interesante visitar el museo para conocer la historia de la ciudad; y familiarizarse con lo que se disfrutará más adelante.
En caso de viajar directamente desde Córdoba en autobús, lo más recomendable es reservar plaza por internet o preguntar en la oficina de turismo con varios días de antelación. La frecuencia de viajes no es muy elevada, solo hacen este trayecto dos o tres buses diarios y las entradas se agotan con facilidad.
Una vez en el yacimiento ya solo queda pasear por sus calles, y viajar en el pasado hasta el siglo X; imaginar lo que allí se vivió y dejarse enamorar por toda la belleza del complejo arqueológico.

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