Los sin voz: Jésica Gerez busca justicia y quiere recuperar a su hija Lola

Jésica Gerez mamá de Lola - Los sin voz: Jésica Gerez busca justicia y quiere recuperar a su hija Lola

Los sin voz: Jésica Gerez busca justicia y quiere recuperar a su hija Lola

Buenos Aires.- La situación es alarmante, desesperante y triste a la vez. Jésica Gerez fue encontrada en 2013 por una vecina, desmayada en su casa rodeada de sangre, al lado Lola, su hija recién nacida. Jésica tenía en ese momento 21 años y tuvo a su beba en su casa, se desmayó y la pequeña se golpeó la cabeza. Luego de que llegó la ambulancia, fueron trasladadas a un hospital en Berazategui.

La joven se había separado de su pareja y tenía miedo, dado que éste la sometía a violencia de todo tipo, además de presionarla y obligarla a mantener relaciones sexuales; así quedó embarazada. La fiscal María de los Ángeles Attarian Mena la acusó de querer matar a su beba a golpes y, sin mediar palabra, la esposó en el hospital donde estuvo internada tras dar a luz en su propia casa.

Según cuenta Marcela, madre de Jésica, la fiscal ni si quiera escuchó a su hija, la imputó por tentativa de homicidio agravado por el vínculo y la dejó abandonada en el hospital, con guardia policial. Sin embargo, la enfermera le acercaba a Lola a Jésica para que sienta el amor de su madre. Su abuela Marcela y su tía Sofía iban siempre a visitarla.

Luego de unos días, encerraron a Jésica en un penal bonaerense en Magdalena. La enfermera sostenía que la fiscal Attarian Mena se había llevado a Lola, nadie sabía a dónde.

Ahora, Attarian Mena dice que la causa ya no es su responsabilidad, porque terminó su instrucción y la elevó a juicio, que se concretará recién en agosto de 2017. Le negó a Jésica la prisión domiciliaria y nadie sabe donde está su beba. La familia de la joven mamá, mientras tanto, lleva a sus otros tres hijos dos veces al mes al penal para evitar que pierdan el vínculo.

La familia de Jésica tuvo la valentía de contar esta historia y darla a conocer, dado que no encuentran justicia hace dos años. Están desesperados por encontrar a Lola y alcanzar la libertad de Jésica. Marcela agrega que un abogado le ofreció pagar cincuenta mil pesos para “arreglar todo”, pero se negaron, alegando que ni tienen el dinero ni se van a someter a esa situación.

“Me dijeron que liberaban a Jésica y nos devolvían a Lola, pero nosotros no tenemos dinero, somos trabajadores. Hace poco nos ofrecieron acelerar todo el proceso, que Jésica se declare culpable, así le daban cuatro años de prisión, nada más. Mi hija no quiso firmar, se enojó mucho, porque jamás hubiera lastimado a Lola. Todo lo contrario. Me pide que siga luchando para recuperar a su hija, que mueva cielo y tierra para encontrarla. Pero no hay caso. Lo único que nos dicen es que Lola está bien, en un hogar. La queremos con nosotros. Si fuéramos peligrosos ya me habrían sacado a los otros hijos de Jésica, pero acá están, cuidados, con amor, van al cole”, manifestó Marcela, angustiada y decepcionada desde su casa en Hudson.

Sin dudas, el nivel de corrupción y violencia institucional con que se maneja este caso es incomprensible: son los sin voz, que nadie escucha ni conviene escuchar. Hoy Lola tiene casi 2 años y Jésica, 23: ambas quieren reencontrarse, volver a sentirse, porque no hay nada como el amor de madre, nada se compara. El amor no se compra.

Luciana Belén Massa

Luciana Belén Massa

Estudiante de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires, Facultad de Ciencias Sociales
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