miércoles, octubre 27, 2021
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Margot Wallström, la canciller feminista de Suecia

Estocolmo, Suecia. Una mirada a una luchadora por los derechos de las mujeres en el Viejo Continente.

La Ministra de Relaciones Exteriores de 60 años asombra en Europa por sus políticas contra la violencia de género, que incluso llevaron a que en marzo Arabia Saudita rompa relaciones y retire a su embajador de Estocolmo, luego de que Wallström criticara duramente en el parlamento sueco prácticas del país del golfo que denominó como «violaciones a los derechos humanos» y criticando la falta de libertades de las mujeres, a quienes ni siquiera se les permite conducir.

La canciller fue una de las pocas mujeres representantes en la Comisión Europea y la primera nombrada por la ONU como comisionado especial para la Violencia Sexual en Conflictos. La idea de Wallström es generar una «política exterior feminista». Pero, ¿a qué se refiere con este concepto? 

Según una publicación del portal de la BBC, el concepto busca asegurar los derechos y la participación de la mujer en el proceso de toma de decisiones centrales, incluyendo las negociaciones de paz.

«No es sólo un asunto de equidad de género, sino también de desarrollo humano y de seguridad. Es una manera de alcanzar sociedades mejores y más sustentables», le explica a BBC Mundo Eric Sundström, asesor político de la ministra Wallström.

Esta inédita forma de mirar las relaciones internacionales se sustenta en tres ejes, los cuales el gobierno sueco ha denominado la «caja de herramientas» de las «tres erres»: respeto por los derechos, representación y recursos. 

Respeto por los derechos humanos porque los derechos de las mujeres han sido tratados como un tema aparte de los derechos humanos y, muchas veces, quedan excluidos de las políticas en este ámbito.

El segundo eje tiene que ver con incrementar la representación femenina en todos los ámbitos, desde la gobernabilidad hasta las conversaciones de paz, pasando por la economía y las instituciones fundamentales.

«Sólo a través de la participación activa en los distintos niveles de la toma de decisiones es que podrán transformarse las agendas», ha explicado Wallström.

El último punto, el de los recursos, busca incrementar y redirigir los recursos hacia objetivos de género. Esto requerirá un compromiso político, presupuestos especiales y la flexibilidad se asignar mayores flujos de dinero a estos objetivos.

Ahora bien, la teoría suena contundente. Pero, ¿cómo está el país nórdico llevándolo la práctica?

«Si analizas la teoría de las relaciones internacionales, se hace una distinción entre poder duro y poder blando. Una política de relaciones exteriores feminista se construye sobre el concepto de ‘poder inteligente’, es decir, el uso de diferentes herramientas dependiendo de cada situación», explica Sundström.

Para comenzar, los cuatro principales puestos estratégicos para manejar la agenda exterior sueca están siendo ocupados por mujeres.

Encabezadas por la ministra Wallström, la lista incluye a Isabella Lövin, ministra de Desarrollo y Cooperación Internacional, Annika Söder, secretaria de estado para el Ministerio de Relaciones Exteriores y Ulrika Modéer, secretaria de estado para el Ministerio de de Desarrollo y Cooperación Internacional.

Y en los próximos días se espera que el ministerio publique un documento interno con directrices claras para cambiar la tradicional forma en que se maneja la secretaría hacia una feminista.

Además, ya se le pidió a cada embajada sueca que elabore un informe detallado sobre la situación de género del país y cómo pueden trabajar en conjunto para mejorarla y promover la equidad.

Y la primera gran medida impulsada por la diplomacia sueca en este ámbito fue la propuesta presentada ante la Unión Europea para priorizar a nivel continental el rol de la mujer en las negociaciones de paz y seguridad.

Teniendo como eje la Resolución 1325 de la ONU, documento formal y legal del Consejo de Seguridad que le exige a las partes en conflicto respetar los derechos de las mujeres y apoyar su participación en las negociaciones de paz y en la reconstrucción, Suecia le propuso a la UE nombrar un comisionado de alto nivel experto en esta resolución, como un fuerte mensaje tanto externo como interno.

Y en abril pasado la primera jugada de la diplomacia feminista sueca rindió frutos :la UE confirmó que establecerá el nuevo puesto a través de su Servicio Europeo de Acción Exterior.

Información tomada del portal BBC Mundo.

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