sábado, octubre 23, 2021
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Medios, redes y balotaje: Ni sí ni no, ni blanco ni negro

Las redes sociales amplifican la temperatura social y política y lo vienen demostrando desde hace tiempo. La campaña electoral más larga de la historia argentina ha hecho que tanto las timelines de Facebook como Twitter se llenen memes, aclaraciones, peleas virtuales y consejos de instituciones de cara al Balotaje. ¿Alguien se puso a pensar qué ocurre para que cada persona intente convencer al resto sobre lo que debe hacer en el cuarto oscuro? Ni sí ni no, ni blanco ni negro.

La abundancia de posteos, cadenas, mails y demás expresiones en las redes sociales dispararon luego de las Elecciones Generales, un sinfín de interpretaciones a favor y en contra de los dos candidatos que irán por la Presidencia en el Balotaje. No es casualidad que desde el lado de Daniel Scioli y el sector kirchnerista, se haya impulsado una campaña de desprestigio contra Macri acusándolo de «Si gana, se vuelve a los 90’s» por las supuestas medidas neoliberales que un gobierno del candidato de «Cambiemos» implicaría. A su vez, desde el lado de los fanáticos PRO o personas que apoyan al ex Jefe de la Ciudad de Buenos Aires, se impulsó una campaña de desprestigio hacia el Gobernador de Buenos Aires, cargándole todos los errores de su gestión en los últimos 8 años y apelando al «Cambio».

Estos hechos pueden o no ser ciertos, pero el embrollo de la cuestión es que la «grieta» impulsó en la sociedad argentina un bipartidismo inútil y tan confrontador que alguien medianamente imparcial aborrece. En este sentido, no suena legítimo ni verídico el 90% de las afirmaciones que rápidamente se viralizan por los entornos virtuales.

Medios, redes y balotaje: Ni sí ni no, ni blanco ni negro

A su vez, todas las acusaciones y el bipartidismo confluyen en los medios de comunicación. Y se masifican en los masivos (sic).

Existen campañas y operadores en todos los medios: gráficos, radiales y por supuesto, televisivos. La estrategia del oficialismo nacional desde programas partidarios como 678 o canales privados como C5N es endilgarle la responsabilidad de una posible victoria de Macri al votante. Se intenta generar una idea de panorama similar al del 2001: con conflicto social, ajuste, liberalismo comercial, baja gobernabilidad, recorte de salarios, impunidad y todo lo que se sabe sobre el después del gobierno menemista. Sin dejar de lado que un medio público no debería ser partidario e intentando poner el punto sobre las íes en lo mediático, la campaña no le está saliendo bien por una simple razón: el rechazo al gobierno nacional de aquellos que no simpatizan con sus políticas se suma al sumo convencimiento de los que sí lo apoyan. Esto se agrega a la baja confianza y credibilidad que existen en los medios públicos por el sesgo editorial y el hartazgo de los indecisos y desinteresados en la campaña electoral. Lo que forma es un efecto contraproducente en el que se agrupa en un sector de la población que no necesita ser convencido  de votar a Scioli y un fuerte rechazo de casi el resto de la población.

Medios, redes y balotaje: Ni sí ni no, ni blanco ni negro

En el otro costado se encuentran los medios opositores y la campaña que la presidenta siempre llama «Cadena del desánimo», que lejos de ser una falacia, en estos días, pasó a ser la campaña por Mauricio Macri. Existen programas como el del periodista Leuco en TN que es el llamado «876». Se denota claramente hace meses que la campaña en favor de Macri es alevosa. Teniendo en cuenta que el propio candidato de «Cambiemos» dijo que en su gobierno no existiría un «678», ahora se entiende el por qué: no es necesario por tener al Grupo Clarín jugando a su favor. A su vez, en las redes sociales se adopta lo que el líder del espacio llamó a hacer: no entrar en la chicana facilista y hablar del «cambio». Lógicamente, el «cambio» proyectado por Macri no sabemos cuál es debido a la falta de precisiones sobre lo que sería un futuro gobierno pero es una palabra atrayente y que en los medios de comunicación opositores al gobierno nacional queda bien.

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Por otro lado se encuentran los sectores de izquierda y el voto en blanco. La principal discrepancia de estos sectores y que el líder actual del partido Nicolás del Caño se ha cansado de repetir es que el voto a cualquiera de los dos candidatos sería apoyar a la derecha y por esta razón se llama a la población a votar en blanco. En este punto, creo que es fundamental aclarar que estoy parcialmente de acuerdo con la afirmación porque si bien tanto Macri como Scioli son políticos de la denominada «derecha» pero no concuerdo con el hecho de que cualquier político imponga a sus votantes qué hacer en el cuarto oscuro. La realidad es que tiene un tinte anti-democrático y masificador.

En el medio de todo este escándalo de revueltas y posteos muchas veces incalificables por el sesgo y el fanatismo quedan aquellos indecisos o directamente los que no les interesa en demasía la política. Igualmente, tanto los medios de comunicación en todas sus facetas como los fanáticos de cada espacio imponen una lógica en común: es esto o aquello, es sí o no, es blanco o negro. Desde este espacio defiendo la idea del Ni sí ni no, ni blanco ni negro como apertura al ejercicio crítico de pensar que existen los matices y principalmente los fanatismos ciegos no llevan a nada bueno.

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