México: Mercado de la droga en Reclusorio Norte

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México. – El consumo y la venta de drogas en una de las cárceles más grandes de México es un negocio vigoroso de la ilegalidad dentro de la economía.

Medios internacionales revelaron cómo es un día cotidiano dentro del Reclusorio Norte de México, la pujante economía y sus más de 8.700 internos, que son una tercera parte de toda la población carcelaria de la capital mexicana. Las actividades dentro del recinto consisten en la venta de drogas, extorsión telefónica, y una entrada extra de dinero, a través de actividades que ayuden a las autoridades de la prisión. La jornada diaria dentro del recinto arranca cuando sale un puñado de reclusos a trotar alrededor del fango. Los que tienen más suerte desayunan, y otros fuman su primer cigarro de droga.

[pullquote] “El penal tiene sobrepoblación de más del 60%”.[/pullquote]

El negocio comienza así: En uno de los pasillos de la cárcel, según los periodistas, se expende la droga. En este caso, se observó a un joven emprendedor del negocio con una tabla que ha decorado con los colores de la bandera rastafari y calcomanías de San Judas Tadeo, Jesús Malverde y, por supuesto, la Santa Muerte. Las ganancias tras las ventas de las drogas son anotadas dentro de una libreta con las dosis vendidas y una calculadora. Por ejemplo, un gramo de droga cuesta entre cuatro a cinco pesos, lo que equivaldría a  veinte centavos de dólar por dosis de marihuana. La tabla también cuenta con un molinillo manual para triturar las hierbas.

Sin embargo, en el Reclusorio Norte, es tanta la competencia que para vender hay que destacarse. Existe una docena de micro comercios instalados en los pasillos que comunican los dormitorios de la prisión. Los puestos están decorados de formas diferentes, y por eso es que los vendedores deben destacarse y promocionar sus productos, sin pudor y a gritos, para ofrecer lo que tienen.

En el caso de la extorsión telefónica, en el penal los reclusos tienen una especie de call center ubicado en las afueras de sus celdas. Son docenas de hombres sentados en bancos y sillas que observan móviles fijados en bases. Todos traen audífonos con micrófonos. De esa forman seleccionan a los secuestrados y, una vez estudiadas sus víctimas, comienza la extorsión, según informaron los medios internacionales a través de trabajos especiales realizados dentro del recinto.  

Por su parte, en su defensa, el gobierno de la Ciudad de México aseguró que un centenar de guardias serían sustituidos a partir del 1 de febrero, así como parte de los prisioneros serían reubicados en otras cárceles. “Esta cárcel tiene sobrepoblación de más del 60%”, indicaron los medios internacionales al finalizar su trabajo.




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