LGBT

Migrantes LGBTI también marchan en la caravana hacia EEUU

Migrar, una decisión que puede oírse muy fácil pero que en realidad no lo es. El salir, abandonar tu país, tu tierra, en búsqueda de nuevas y mejores oportunidades es el pilar de los migrantes.

El último movimiento migratorio más notorio en todo el mundo ha sido el de la caravana de migrantes centroamericanos con rumbo a los Estados Unidos. Pero existe una realidad poco notada, la del migrante LGBTI.

César Mejía, un hondureño que viaja con una bandera del arcoíris anudada al cuello, es un claro y vivo ejemplo de ello. De hecho, las personas LGBTI que migran lo hacen por razones de pobreza, violencia o discriminación que muchas veces se ve agravada por su identidad sexual.  

César no escapa de esto. Tras años de discriminación en su país, César se siente libre siendo un migrante LGBTI caminando por México. Además, con este acto lleno de simbolismo también reivindica los derechos de las comunidades LGBTI de toda Latinoamérica. 

“Estoy escapando de la pobreza, de la delincuencia, la discriminación y todo. No hay trabajo y no hay nada. No hay comida. Yo creo que he comido más en este camino que en mi casa“, comentó en una entrevista el  joven originario de San Pedro Sula, una de las principales ciudades de Honduras y de donde partió la caravana de migrantes.

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Activista y voluntario, ahora migrante LGBTI

En Honduras, César vivía con su mamá, y se desenvolvía como voluntario de ‘Unidad Color Rosa’, una ONG que da información a gays y transexuales para prevenir enfermedades de transmisión sexual como el VIH. 

César Mejía, migrante LGBTI que participa en la caravana por Centroamérica,relató su experiencia.

Así mismo, César reconoció que desde que asumió su orientación sexual, la discriminación ha estado presente en su vida. “Allá empiezan a llamarme culero (homosexual) e insisten en que voy a volver gay a los niños”, señaló, y recuerda que la violencia ha ido más allá de lo verbal, pues en una ocasión lo golpearon.  

Ante la agresión, él interpuso una denuncia que no prosperó. Un ejemplo de la impunidad en los crímenes en muchos países latinoamericanos, especialmente hacia las personas LGBTI. 

Por ello, hoy día César es un migrante LGBTI que huye no solo de la pobreza de su país sino también de la violencia, la discriminación y la persecución.

“Yo aquí he andado con mi bandera, he andado cualquier cantidad de horas, de días, y nadie me dice nada”, afirma sonriendo César.

Expuesto a los medios que siguen esta caravana que partió de Honduras el 13 de octubre, él teme ahora que, de ser repatriado a su país natal, sea más reconocido y por ello, más perseguido.

A Honduras no puedo volver“, dice tajante.

Pero el caso de César no es el único. En la caravana de migrantes también caminan Danilo y Noé, dos jóvenes gays, y Loli Marceli y Chanta, dos chicas trans que decidieron huir del país por la gran discriminación que sufren, que a menudo les empuja a trabajos marginales como el trabajo sexual.

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Michelle Rodríguez

Profesora de Castellano, Literatura y Latín. Magíster en Literatura Latinoamericana, egresada de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador - Instituto Pedagógico de Caracas.

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