Ministro brasileño visitó planta de pollo entre crisis de carne

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Brasil- El ministro brasileño de agricultura, Blaino Maggi, visitó este martes la planta de procesamiento de pollo en las afueras de Curitiba, al sur de Brasil, mientras se agudizaba la crisis por supuesta adulteración de carnes.

Hong Kong, China, Chile, México y la Unión Europea están en la lista de países que suspendieron la compra de carne de Brasil debido al escándalo de la venta de carne podrida. La compra de Hong Kong, Chile y China representa el 40% de las exportaciones de carne bovina del gigante sudamericano.

En carne de pollo, los envíos a China y Hong Kong fijaron el 20% del total, de acuerdo con los datos del Ministerio brasileño de Desarrollo y Comercio Exterior (MDIC).

La autoridad de seguridad alimentaria (CFS) de Hong Kong informó la interrupción inmediata de importaciones de carne bovina y de pollo, “en nombre de la prudencia”.

También este martes, Japón “suspendió hasta nuevas notificaciones” el trámite de las importaciones de pollo y de otros productos, aunque limitando la medida a los 21 frigoríficos investigados, anunció su embajada en Brasilia.

La Unión Europea (UE) habían comunicado la víspera de una medida similar, para el conjunto de las carnes brasileñas.

México suspendió por su parte la entrada de productos avícolas brasileños, hasta poder recibir “garantías de sanidad”.

[pullquote]Corea del Sur y Argentina reforzaron sus controles ante la situación. [/pullquote]

La denuncia policial acerca del presunto empleo de ácidos y la adulteración de etiquetas para maquillar cortes vencidos golpea fuertemente a Brasil, el mayor exportador de carne bovina y aviar, y a dos de los gigantes del sector, los frigoríficos JBS y BRF.

También extendió una sombra de dudas acerca de uno de los alimentos centrales de la dieta nacional.

Esto también amenaza los esfuerzos del país para salir de más de dos años de recesión y se anexa a la crisis de credibilidad provocada por la Operación Lava Jato, sobre gigantescos desvíos de dinero público de la estatal Petrobras hacia la política.

El presidente Michel Temer volvió a resaltar el martes que se trata de un problema puntual, que no debe hacerse extensivo a una industria que utiliza a seis millones de personas y que el año pasado facturó más de 13.000 millones de dólares.

 




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