Moody’s subió la calificación crediticia de México de “negativo” a “estable”

Los agentes del sistema financiero de México pueden estar más tranquilos ahora que una de las agencias calificadoras de riesgo más importantes del mundo, Moody’s, decidió bajar el riesgo crediticio del país de negativo a estable.

La razón de Moody’s para emitir esta calificación se debe, según un comunicado de la agencia, a las reformas estructurales que el Gobierno implementó en 2013.

Estas han aumentado la resiliencia de la economía mexicana a choques (ya sea por desplome bursátil o déficits comerciales), lo cual contribuye a que el país obtenga resultados fiscales favorables (con bajo déficit fiscal y alta recaudación de impuestos), así como declives moderados de la deuda del sector público.

Pero otro factor adicional es aquel en torno al cual gira la economía de México actualmente; el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Moody’s cree que el riesgo de México para contraer y pagar deuda externa ha disminuido significativamente por una baja en las posibilidades de que colapse la negociación del TLCAN, que comparte junto a Estados Unidos y Canadá y que, al menos hasta ahora, no ha desaparecido totalmente.

“Los riesgos para el crecimiento derivados de la renegociación del TLCAN están cediendo a medida que el compromiso entre los miembros del tratado se ha mantenido sólido, pese al desafiante proceso de negociación”, dijo Moody’s en su informe de calificación.

Los efectos de la calificación de Moody’s a México

La agencia mantuvo la nota del país en “A3”, lo que refleja una fortaleza crediticia y compensa sus indicadores de gestión financiera.

Uno de los aspectos más resaltantes que señala Moody’s sobre México guarda relación con la actualidad política el país. Y es que, a su juicio, es baja la probabilidad de que el próximo Gobierno debilite las tendencias económicas y fiscales del país con un cambio brusco en su política monetaria.

De hecho, el propio candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador ha tratado de disipar las preocupaciones en la opinión pública sobre un posible efecto que tendría un eventual gobierno suyo en la segunda mayor economía de América Latina, México.

Estados Unidos no se ha pronunciado sobre la posibilidad de una guerra comercial factible entre ambos países, al menos hasta que se tome una decisión sobre la negociación del TLCAN, que se encuentra en su punto más álgido.

Ricardo Serrano

Ricardo Serrano

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