El ministro de Cultura de Venezuela, Ernesto Villegas, anunció que el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas (MACC) ahora se llamará Museo de Arte Contemporáneo Armando Reverón.
En el año 1990, esta institución pasó a llamarse Museo de Arte Contemporáneo Sofía Ímber, como homenaje a su fundadora, pero este nombre se mantuvo hasta 2006 cuando, por decreto del Ministerio de la Cultura, el museo cambio nuevamente a su anterior denominación.
Algunos expertos se han pronunciado ante el cambio asegurando que cambiar el nombre del MACC es un “acto de banalidad”
El investigador Alberto Asprino también se pronunció en cuanto al cambio de nombre del recinto, mencionando que eso no agrega absolutamente nada a la trayectoria de Armando Reverón ya que la esencia de este artista está en el mar, en la costa del litoral, “su vida está en su obra”.
Cambiar el nombre del museo es “un acto de banalidad”
“Diría que es un acto de banalidad, no tiene ningún sentido, no le aporta nada al arte venezolano. Considero que los nombres no se colocan para adornar o por intereses. Si fuese en vida tendría sentido, pero después de fallecido no vale la pena”, comentó Asprino.
Asprino además preguntó “por qué no le colocaron el nombre de Reverón a la Galería de Arte Nacional, estaría más justificado”.
El curador, museógrafo, investigador y crítico de arte, Miguel Miguel García, indicó que Reverón es el principal exponente de la pintura y el arte, pero que de igual forma no es acertado colocar su nombre al MACC.
Además, mencionó que, en todo caso, si se desea rendir un homenaje al legado de Reveron, entonces habría que hacerlo en lo que fue El Castillete de Macuto, en Vargas.
Si se trata de un nuevo nombre debería ser Sofía Ímber
Estos expertos coinciden que si lo que se busca es ponerle un nombre al MACC, entonces éste tendría que ser el de Sofía Ímber, ya que fue quien hizo posible tener una institución de tal envergadura en el país.
“Sofía logró convertir una plaza de exhibiciones en un Complejo Cultural de referencia en Latinoamérica”, mencionó Miguel Miguel.
“Espero que la decisión resuelva las deficiencias que presenta el museo, que lo que necesita es menos cambios de nombre y más compromiso”, fueron palabras de Asprino.








