miércoles, diciembre 8, 2021
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“Ni una menos”, una propuesta democrática

Hace poco me preguntaron qué era para mí la democracia. Entonces, pienso: ¿importa realmente qué significa para mí? Me interesa más qué significa para la sociedad, de qué modo la decodifican. De qué se habla cuando se habla de democracia. En general, no escucho a nadie cuestionarse de qué modo funciona la democracia, o si es un buen sistema. Siempre se la usa para distanciarla antagónicamente de la oposición política de turno, o para regodearse de lo «progre» que parece ser uno cuando se arroga sus valores.

Justamente por eso me sorprendió no encontrar discursos democráticos sobre el suceso de gran relevancia que fue la marcha multitudinaria del “ni una menos”. Esta consigna tiene mucho de democrático. Si la democracia tiene que ver con propiciar igualdad de oportunidades para todos los habitantes, quizás el reclamo de este miércoles pasado pueda estar vinculado: ¿será que reclama violencia para todos y todas por igual?

No quiero que se entienda esto como un burdo rechazo a la propuesta ni mucho menos. El verdadero sentido democrático del movimiento está en que careció de opositores. Al igual que la democracia, #NiUnaMenos es una consigna contra la que nadie se anima a disparar. Ningún transeúnte se quejó de no poder atravesar las calles con tranquilidad, ningún noticiero anunció la marcha en clave tránsito, como suelen hacerlo con el restante 99,99% de las manifestaciones.

Todos los enterados del tema enunciaron de algún modo su adhesión, nadie se opuso: ni el gobierno (que, más allá de otras consignas, sigue sin otorgar el derecho al aborto), ni la oposición, encarnada sobre todo por Mauricio Macri (quien hace poco decía que un piropo siempre es algo bueno y, por lo tanto, cerró el programa de atención a víctimas de delitos sexuales). Se sumaron a la tendencia personajes destacados de la cultura, como Marcelo Tinelli, uno de los principales baluartes en lo que respecta a la cosificación de la mujer, o Susana Giménez, una de las principales figuras femeninas cosificadas (por motus propio) de la televisión argentina.

El miércoles, en el Congreso, se encontraron todos: los que dicen pararse desde posiciones de izquierda y piden el derecho al aborto; los que sostienen que la violencia está mal en todos sus sentidos, y piden la cabeza de quienes maltratan animales; los que se enfrentan al gobierno de turno y se aprovechan de la consigna para verse bien; los que creen que el gobierno hizo mucho, y vitoreaban la consigna como parte del proceso. En fin, todos. Absolutamente todos.

Para que una consigna sea democrática, generalmente se pide que una mayoría consensúe qué es lo mejor para el conjunto de la sociedad. NiUnaMenos demostró que nadie puede negar que el paradigma de la sociedad patriarcal ha llegado a un punto de no retorno. El colectivo social se lanzó a las calles pidiendo un freno a la violencia de género y la del sistema.

La democracia, este miércoles, pidió NiUnaMenos. Ahora, es una cuestión de Estado, en pleno derecho otorgado por el pueblo soberano, el empezar a cumplirlo.

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