Salud

Niños, insomnio y Smartphones

Hace algunos años, la disputa en los domicilios entre padres e hijos giraba en función de a qué hora los infantes debían apagar la pantalla chica y acostarse a dormir. Actualmente, con la presencia de conectores individuales resulta mucho más dificultoso para los padres vigilar la hora en que sus hijos definitivamente se duermen o permanecen conectados con sus celulares o tabletas. Y esto, a la larga, forja resultados.

Una investigación en alusión al insomnio, divulgada el pasado día lunes en la revista Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine de la Corporación Americana de Pediatría, examinó cifras de más de veintiséis mil niños de todo el mundo. El estudio suministró, hasta ahora, la certidumbre más fuerte de que coexiste un lazo directo entre la usanza de los conectores electrónicos a la hora de adormecerse y la falta de sueño y el adormecimiento diurno descomunal.

Si bien la efigie de un niño marchando por los pasillos de una academia tan dormido que parece un zombi resulta un poco recargada, el inconveniente no deja de ser grave.

Científicos han determinado que el lazo –muchas veces excesivo y poco vigilado– de los infantes con la tecnología y la formidable cantidad de diligencias que invaden sus agendas hoy, resulta la causa de un contagio de perturbaciones de sueño en la infancia y la juventud. Esto está, a su vez, auxiliando a todo tipo de dificultades de salud como corpulencia, depresión, angustia, hiperactividad, aumento de apetencia, cambios de ánimo enérgicos y una memoria deshonrada.

Durante los últimos años, los Focos de Control y Prevención de Enfermedades se han encontrado presionando a los estados y establecimientos privados en todo el mundo para que los centros educativos y secundarias modifiquen las horas de estreno de sus actividades y que en vez de iniciar tan temprano consigan hacerlo un poco más tarde. Esto apremia la finalidad de que los estudiantes logren obtener un mínimo de ocho horas de sueño. La proposición ha sido motivación de controversia por todo tipo de razones mutualistas, logísticas y políticas.

La nueva indagación de la revista científica, regida por el científico Ben Carter, halló que los infantes y jóvenes de entre seis y diecinueve años de edad que poseen dispositivos móviles y los manejan antes de irse a dormir resultan dos veces más proclives a pernoctar menos de nueve horas cada noche.

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