¿No tan distintos?

Buenos Aires.- El triunfo ajustado de Daniel Scioli sobre Mauricio Macri abre unos cuantos interrogantes de cara a las próximas elecciones del 22 de Noviembre, en las cuales uno de ellos será elegido como próximo Presidente de Argentina. Por primera vez habrá balotaje para definir quién será el responsable del ejecutivo nacional. Hay 7 millones de votantes que no eligieron a ninguno de los dos candidatos, casi una tercera parte de esos votos corresponde a la Provincia de Buenos Aires, la madre de todas las batallas.

La elección en la provincia de Buenos Aires, para muchos inédita, se caracterizó por el corte de boleta que determinó el triunfo de Daniel Scioli por cuatro puntos porcentuales sobre Mauricio Macri y la victoria de María Eugenia Vidal (39,49%) por casi la misma diferencia sobre Aníbal Fernández (35,18%). El otro dato relevante fue la derrota de casi todos los barones del conurbano. En las PASO Daniel Scioli había conseguido el 39,49 %, dos puntos más que en la elección de octubre en la cual obtuvo el 37,13%, mientras que Macri ganó 4 puntos, de 28,99 % a 32,92%. El otro que creció fue Sergio Massa que pasó de 20,69 % a 22,40 % sin embargo su candidato a Gobernador, Felipe Solá, bajó del 21 % al 19,22%, siempre hablando de la Provincia de Buenos Aires. Lo que reflejan los resultados es que el corte de boleta fue a favor de Scioli, Vidal (principalmente) y Massa y en contra de Fernández y Solá.

Luego de su derrota, Aníbal Fernández denunció que Hubo traición de otros dirigentes que lo pagaron en sus distritos de la misma manera que lo pagué yo. Lo que sucedió no es una casualidad, acá hubo fuego amigo, y ese fuego amigo que creía que me hacía daño a mí, no se dio cuenta que se estaba agraviando a sí mismo, a su partido.” A confesión de partes, relevo de pruebas. El Jefe de Gabinete no quiso dar nombres aunque sugirió “Miren los resultados en sus distritos, vean los resultados. No me lleven a una situación desagradable haciendo nombre y apellido de los que trabajaron para que saliera una cosa distinta a la que buscábamos”. Por ejemplo en Chacabuco, distrito de Julián Domínguez, Cambiemos se impuso por más del 3,5 puntos porcentuales. Las declaraciones de Fernández evidencian la ruptura, no sólo del peronismo, sino del Frente Para la Victoria.

Por primera vez en su historia el peronismo llegó fragmentado a las elecciones, Massa y Rodríguez Saa por un lado y el FPV dividido internamente por el otro. En cambio, el 22 de noviembre encuentra a una oposición (antiperonista) unida, algo que le exigían actores de poder como grupo Clarín, UIA y las patronales del campo. La ruptura del Peronismo es tan clara que el mismo Sergio Massa se canso de tirar centros al espacio Cambiemos, algo parecido hizo José Manuel De la Sota, en cambio otros dirigentes importantes del Frente Renovador como Facundo Moyano ya expresaron su negativa de votar a Mauricio Macri.

Hacia el interior del Frente Para la Victoria es evidente el distanciamiento entre Cristina y Scioli, en sus últimas apariciones públicas la Presidenta ni siquiera nombró al candidato y se limitó a hablar de lo que ella consideraba logros de su gestión. Las suspicacias de que el “fuego amigo” venga direccionado de lo más alto del sciolismo son atendibles: desde que el plan de Anibal Fernandez -como Gobernador de la provincia- era pelearle la conducción del PJ a Scioli y acusarlo como un elemento infiltrado (de derecha) en el partido, hasta que  Scioli se siente más cercano ideológicamente con la gobernadora electa, y que también puede diferenciarse del PRO, y así correr el límite de la derecha hacia otras figuras por fuera de la suya y la del FPV, estrategia que utilizó durante toda la campaña.

Mientras tanto, el FIT en su obsesión de tomar postura y “clarificar” sobre todos los temas que abordan la sociedad llamó a votar en blanco argumentando que el programa de ambos candidatos son iguales. Este pronunciamiento fue muy criticado, principalmente por militantes y votantes del FPV que acusan al trotskismo de “hacerle el juego a la derecha”. Cabe recordar que en el balotaje en la ciudad entre Horacio Rodríguez Larreta y Martín Lousteau, el FPV adoptó una postura similar a la “troska” al pedirle a los suyos que voten en blanco.

Es cierto que ideológicamente Scioli y Macri son muy parecidos, la diferencia la hace el espacio político al cual pertenecen. Mientras que el PRO se lo puede catalogar como homogéneamente de derecha, en el FPV hay una correlación de fuerzas, aún parejas, entre la derecha y la “izquierda”. Cabe aclarar que en la alianza Cambiemos, el radicalismo y la coalición cívica no tienen peso específico en las decisiones del partido, más allá de la presencia territorial en cada una de las provincias, por ejemplo la victoria de Gerardo Morales como gobernador de Jujuy. Cambiemos es una alianza electoral donde los radicales cuidan su quintita (a lo sumo la amplían)y el PRO se queda con el aparato estatal.

Volviendo a la oposición anticapitalista, sectores de la izquierda independiente salieron a diferenciarse del FIT con la campaña “Macri Jamas” en donde se resalta las políticas regresivas del PRO en la ciudad. Mientras que en los bloques hegemónicos se ve una flexibilidad sorprendente para la unidad, la izquierda revolucionaria se sigue alejando en debates que no son propios de su centralidad política, en este caso las elecciones, al punto que el diario Ideas de Izquierda publicó un par de notas criticando la postura de Itaí Hagman de votar a Scioli.

Si bien la derrota de Fernández puede explicarse por el fuego amigo, el PRO ganó con casi el 40 % de los votos. Sin dudas el gran ganador de las elecciones del 25 de Octubre fue Jaime Duran Barba. Luego de algunos años de politización (pos crisis 2001) y más adelante de polarización (pos 2009) asistimos nuevamente a un escenario de vaciamiento del debate público. Las propuestas políticas del PRO cuanto más concretas, más contradictorias se vuelven ¿Están a favor o en contra de la privatización de los servicios? ¿Van a continuar las paritarias o son un costo más que hay que eliminar? ¿Basta de planes sociales o planes para todos? ¿Van a privatizar aerolíneas o la van a hacer más eficiente desde el estado?. Evidentemente el elector no se ve seducido por las propuestas politícas del PRO, más bien puede sentirse confundido, lo que lo atrae es su superficialidad. Además de los reagrupamientos por arriba que llevaron a Macri a ser el candidato opositor, también existe un agotamiento “de la gente de a pie” hacia el político tradicional (en general personalista y peronista, aunque también puede ser radical) al que lo asocia con la corrupción. El atractivo del PRO pasa justamente por su vaciamiento de ideas, su campaña se caracterizó por ideales, frases o slogans sin contenido como “vivir mejor” o “cambiar”. El discurso de Cambiemos es despolitizado y esperanzador, se vende como “la política de la buena onda”, los globitos y espejitos de colores, como si la política fuese un ámbito de pureza y “buenas vibras”. Si la (anti) política gerencial volvió para quedarse, el que pierde es el pueblo. Del otro lado no hay algo mucho mejor, sino más bien, algo un poco menos peor, o como el mismo Scioli se define algo más moderado.

Para los próximos cuatro años gane quien gane se espera una baja en el nivel adquisitivo de los trabajadores y una fuerte devaluación de la moneda que como siempre impactará sobre el bolsillo de los sectores más desprotegidos, sea gradual o de golpe lo que se viene es ajuste, así lo afirmó hace unos días el mismo Hugo Moyano. Támbien se vislumbra una nueva corte suprema (hay 2 puestos vacantes) y más represión. La gobernabilidad es el otro eje en debate de aquí al 22 de Noviembre. Se acusa al PRO de no tener los equipos suficientes para gobernar al tratarse de un partido local. El triunfo en Capital Federal, Provincia de Buenos Aires y la posibilidad de Nación abre nuevas perspectivas. A esto hay que sumarle la posibilidad de alianzas en el congreso que le permitan disputar la mayoría al Kirchnerismo y la fuga de dirigentes sindicales del sciolismo al PRO. Scioli, por ahora cuenta con el apoyo de los gobernadores de la provincias del interior, de una parte del FPV  y la mayoría de dirigentes de la burocracia sindical, quienes hace unos días fueron a pedirle a Massa que apoye al candidato del FPV, algo que por ahora no sucede. El interrogante quedará en lo que pueda hacer el sector del Kirchnerismo asociado con la Cámpora y el movimiento Evita ¿Terminará siendo un sector marginal? ¿Si es presidente apoyará la conducción de Scioli o tratará de disputarla desde adentro? ¿podrá capitalizar una posible crisis? Más allá de este sector, la gobernabilidad parece asegurada para cualquiera de los dos, al menos por arriba. La amenaza real pasa por abajo, el campo popular y el trotskismo (más cercano a la definición de clase obrera) deberán ampliar los horizontes de unidad no sólo (por obligación) en un frente electoral, sino llevarla a los espacios concretos de su centralidad política; el sindical, territorial y universitario si  es que quieren plantarse en las calles como resistencia a un posible gobierno de ajuste y represión. En ese sentido comienza a plantearse la unidad de la CTA de Yasky y Micheli (Central donde es mayoría la izquierda independiente sobre el FIT).

¿Qué estrategia adoptará Scioli de cara al debate del 14 de noviembre? ¿intentará pegarse a la figura de Cristina? ¿Como Massa transitará por la amplia avenida del medio? ¿o tal como le sugieren dirigentes sindicales se despegara de CFK?. Será la última oportunidad de convencer a los casi 7 millones que no votaron por ninguno de los dos. Los últimos interrogantes de este autor son: ¿Que pasará con el elector que votó a Scioli presidente y Vidal Gobernadora?  y fundamentalmente ¿A donde irán los votos de Massa y Solá?. Que se presuma que los votos fugados de Solá hayan ido a Vidal son un indicio de lo que puede suceder el 22 de Noviembre, también existe la posibilidad de que el fuego amigo se apague y los votos de la provincia se vuelvan orgánicos al FPV ¿Bastara con eso? Los votos de Massa y Solá ¿son mas anti K que Peronistas o a la inversa?. Preguntas que tendrán respuesta el próximo 22 de Noviembre, como dice Daniel Scioli, Dios dirá.

Lisandro Gojman

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